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Mi prima Valeria (VII)
Fecha: 18/11/2022, Categorías: Incesto Autor: MiSeudonimo, Fuente: CuentoRelatos
... sacarla, cuando de golpe sentí que algo se pegaba a mi espalda. -No me puedo ir sin despedirme de vos –me dijo mi prima mientras apoyaba su mano derecha justo sobre mi entrepierna. La izquierda la posó justo al lado de la otra, en la cara interna de mi muslo izquierdo. Sentí un escalofrío en todo el cuerpo y me di vuelta. No había terminado de hacer esto que ya tenía a mi prima besándome apasionadamente. Su lengua dentro de mi boca y su cuerpo pegado al mío. Por el ángulo en el que estábamos, no había forma de que alguien dentro de la casa pudiera vernos. De golpe colocó sus piernas alrededor de mi cintura y mi entrepierna se apoyó de lleno contra ese bikini diminuto y casi inexistente. Me importaba un carajo si alguien salía de la casa y nos descubría. Mi brazo derecho envolvió su cintura mientras mi mano derecha se posó y apretó suavemente el cachete izquierdo de esa cola perfecta. ¡Qué bien que se sentía eso! ¡Cuánto tiempo había esperado para poder agarrarla así! Sentirla así. La apreté bien fuerte contra mi cuerpo. Ya estaba al palo y quería que me sintiera. Quería que sintiera como la apretaba y restregaba contra mi paquete. Fueron treinta segundos de los más intensos de mi vida, pero los dos sabíamos que teníamos que parar. Teníamos que salir de la pileta antes de que nos vinieran a buscar. Vale salió primero. Moviendo la cola de un lado al otro mientras avanzaba hacia la reposera. Siguió con el mismo pasito rumbo a la casa, solo que mirando ...
... cómo yo salía de la pileta. Era su desfile de la victoria. Sabía lo que provocaba en mí y estaba muy orgullosa. Su sonrisa se hizo más notoria cuando vio mi entrepierna y mi indisimulable erección. Solo se limitó a mirarme la zona, después a los ojos y levantando las dos cejas mientras sonreía tiró un beso al aire y entró en la casa. Mi plan era esperar un rato afuera, pero me empezaron a llamar porque ya todos se iban, para que al menos vaya a saludar. La verdad es que no quería acercarme a nadie. No podía. Agarré la toalla que estaba sobre una de las reposeras y decidí asomarme para poder saludar a todos a lo lejos. Ya estaban en la puerta abrazándose y deseándose buen viaje. Vale incluso ya tenía la camisa y la pollerita puestas. De todos era la única que se quedó mirándome después de que pegué el grito de “Chau” desde el patio. Se estaba aguantando la risa. Sabía que yo no lo estaba pasando bien en esa situación. Finalmente, cuando la mayoría salió por la puerta principal, me metí a la casa. Siempre con la toalla en la mano justo delante de mi cintura, era la única forma de disimular la terrible erección que tenía. -Bueno, yo me voy a dar una ducha y bajo a ayudar con todo. –les avisé a mis viejos que estaban en la puerta aún saludando, mientras encaraba hacía la escalera. Subí rápido y fui respirando profundo ayudando a que la erección bajara. -¡Que pendeja hija de puta! –pensaba y susurraba. No podía creer que con todo el mundo ahí, se haya atrevido ...