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¿Quieres comer mi coño, hermanito?
Fecha: 24/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
La polla del vecino. Sonia, una morenita, alta, de largas y moldeadas piernas, ojos grandes y negros como la noche, melena de cabello negro azabache que le llegaba a la cintura, anchas cadera y culo redondo y prieto, se despertó. Eran casi las seis de la mañana. Estiró brazos y piernas para desperezarse. Le vino a la mente su vecino Antón, un hombre maduro, alto y muy fuerte, casado y con hijos. Lo había visto en la parte de atrás de la casa duchándose con una manguera. Él también la viera a ella y meneara su gorda polla cubierta de champú mientras le sonreía. Recordando la polla llena de espuma y su mano subiendo y bajando por ella, se quitó de encima la sábana que la cubría, las bragas, mojó la yema del dedo corazón en la lengua y lo pasó por un labio vaginal, por el otro... Metió medio dedo dentro de la vagina recordando el cabezón de la polla, luego con el dedo mojado acarició el clítoris... Al rato, gemía en bajito para no despertar a sus tres hermanos y a sus padres. Se puso boca abajo, metió una mano por debajo de su cuerpo y se siguió acariciando el clítoris. Después metió dos dedos dentro de la vagina y volvió a recordar la polla con su gran cabezón. Su bello culo se movía al compás de los dedos. Al rato se volvió a poner boca arriba. Chupó los dedos y se quitó la combinación. Sus tetas grandes con areolas oscuras y pezones generosos quedaron al aire. Mojó dos dedos en la lengua y acarició con ellos los duros y erectos pezones, después se amasó las tetas un ...
... par de minutos. Pasó un dedo por la raja y le salió empapado, lo chupó. Luego metió tres dedos dentro del coño y se lo folló... Lo folló con tres dedos para atenuar el sonido del chapoteo que hacían los dos dedos. Luego cogió la almohada, la llevó a la boca y la mordió. Con los tres dedos dentro de su coño y otros dos volando sobre su clítoris se corrió retorciéndose y ahogando sus gemidos de placer en la almohada e imaginando que aquella enorme polla entraba en su coño y se lo llenaba de leche. Al acabar se chupó los dedos pringados de jugos, se vistió, se lavó y fue a desayunar. Mientras se calentaba el caldo, metió en un hatillo la tortilla de patatas que hiciera la noche anterior, un trozo de pan de bolla casero y una botella de vino tinto que llenó sacándolo de un garrafón y poniendo sobre ella un embudo. Después de desayunar cogió el hatillo y fue a la cuadra de las cabras, les abrió la puerta y se fue con ellas al monte. Al estar a unos cien metros miró para atrás y vio su casa, una casa de piedra, sin revestir donde dormían sus hermanos y sus padres. Era la puta Cenicienta y lo sabía, y lo peor es que también sabía que para ella no habría príncipe salvador. Hasta el coño -¡Estoy hasta el coño, Pedro! Papá es un hijo puta maltratador, mamá es una borracha por su culpa y Juan y Lucas no hacen más que meterme mano. Me voy a ir del pueblo. Pedro, el hermano bueno de Sonia, que fuera a hacerle compañía mientras apastaba las cabras, estaba sentado a su ...