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¿Quieres comer mi coño, hermanito?
Fecha: 24/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... lado bajó un roble, le dijo: -Para irte de aquí necesitas dinero y no lo tienes. Sonia miró a su hermano a los ojos, se echó el cabello hacia atrás con las manos y echó pecho fuera. -¿Tú crees que valdría para puta? -le preguntó. Sonia valdría para puta y para puta de lujo también, aunque se tendría que quitar de encima su vestido azul desteñido, las zapatillas con ventilación y ponerse unas ropas acordes con su metro setenta de estatura, sus gordas y duras tetas, sus anchas caderas y su culo redondo y prieto. -¡No sabes lo que dices! -Sí que lo sé. Podrías hablar con don Basilio. Ese paga bien por follar. Sería una sola vez -¡No me jodas, Sonia! Si casi le meto unas hostias al viejo cuando me dijo que me daba mil pesetas si te convencía para follar con él por dinero. -Por eso te pido que le digas que si paga bien follo con él. -¡Estás loca! -le dijo mientras se iba. -Es mejor ser puta que esclava, Pedro. -¡Estás loca, Sonia, estás loca! Fiesta en casa. Esa noche había fiesta en el pueblo de al lado. Los padres de Sonia se fueran a emborrachar y Juan y Lucas se fueran con sus novias. Sonia, desnuda, salió de su habitación y fue a la cocina donde Pedro jugaba al solitario mientras se tomaba un vino. Al verla se quedó boquiabierto. Sonia tenía un polvo brutal. -¿Quieres comer mi coño, hermanito? -le dijo con voz seductora. Se le acercó y le puso una teta en la boca, Pedro mamó tímidamente al principio y poco después le devoraba las ...
... tetas con lujuria. Sonia se subió sobre la mesa, se echó, abrió las piernas y le puso el coño mojado a su disposición. Pedro nunca había comido un coño y no sabía qué hacer, así que quitó la polla dura cómo una piedra, tiro por su hermana, la levantó por la cintura y se la metió, con dificultad, ya que era la primera polla que entraba en su coño y entró apretadísima. Pedro la folló buscando correrse... Pero por más caña que le daba no le venía, estaba tan acostumbrado a hacer pajas que meter y sacar en un coño, cómo que no le iba tanto... A Sonia sí que le iba, y de tanto ir el cántaro a la fuente encontró agua, el agua de su corrida. Entonces sí, se corrió, se corrió viendo a su hermana sacudiéndose y viendo cómo sus ojos hacían cómo un semáforo estropeado, cambiar de color continuamente. Pedro se corrió dentro de ella. Al acabar, le dijo Sonia: -Tienes que hablar con don Benito. -¿Después de amarnos aún quieres ser puta? -Puta por un día, así si me dejaste preñada tendré a quien echarle la culpa. -¡Qué puta eres! Sonia, sonriendo, le dijo: -Ya nos vamos entendiendo. La cubana y el viejo. Pedro se había quedado al cuidado de las cabras. Al volver su hermana de su primera vez cómo puta le preguntó: -¿Cómo te fue? Sonia se sentó a su lado, sacó del sujetador diez billetes de mil pesetas, y le dijo: -Me quiere para él solo. Me va a pagar 10.000 pesetas cada mes. -Dijiste que iba a ser solo una vez. -Pero no sabía que me podía hacer ...