1. ¿Quieres comer mi coño, hermanito?


    Fecha: 24/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... rica.
    
    -¿Qué le hiciste para que quedara tan contento?
    
    -¿Quieres que te cuente lo que tuve que hacer?
    
    -Sí.
    
    -Te lo contaré dándote tu recompensa.
    
    Sonia se quitó las bragas, le abrió la bragueta a su hermano, que ya estaba empalmado, se sentó sobre la polla dándole la espalda para que nadie los sorprendiera, y con toda dentro del coño, le dijo:
    
    -Al llamar a la puerta del pazo me abrió Caridad, una criada nueva. Es cubana, casi negra y tiene un cuerpo de escándalo. Ya sabía que iba. Me llevó a una habitación tan grande cómo nuestra casa. Tenía una bañera preparada con agua templada. Me dijo que me desnudara y me metiera dentro. Al estar dentro me enjabonó la espalda. Me besó con su enorme lengua cuando me enjabonó las tetas... Estaba tan cachonda que eche una mano al coño para masturbarme, necesitaba correrme -Sonia sintió latir la polla de su hermano dentro de su coño-. No te corras.
    
    -No lo haré, tranquila, sigue contando.
    
    -Caridad me dijo: "No te está permitido correrte, las putas no se corren", y la cabrona, después de decirlo y de mandar que me pusiera en pie en la bañera me comió las tetas y me lamió el coño con su enorme lengua, y eso no fue lo peor, lo peor fue aguantarme mientras me enjabonaba la pepita con pepe empalmado y el coño empapado de jugos. Me latía el coño cómo te late a ti ahora la polla. ¿Te vas a correr, Pedro?
    
    -Aún no.
    
    -Caridad me secó con una toalla y siguió besándome. Al secar mi coño de agua y de jugos no me corrí de puro ...
    ... milagro. Después me vistió con un vestido de novia, con unos zapatos blancos, preciosos, y con un velo que cubría mi cara. Creí que iba a hacer una entrada triunfal en la habitación de Basilio, pero estaba equivocada. Entré a gatas y con una zapatilla en la boca. Basilio estaba desnudo sentado en el borde de su cama. ¡Que birria de hombre! Estaba esquelético y tenía una polla pequeña y arrugada. Al llegar a su lado cogió la zapatilla que Caridad me pusiera en la boca, y me dijo:
    
    -Bien venida a casa, Carmen.
    
    Me acojoné un poco, Carmen cómo bien sabes era su mujer y está muerta. El vestido de novia debía ser de ella. No me dio tiempo a pensar más. Me puso un dedo en la barbilla e hizo que me levantara y me sentara a su lado, después se echó sobre mis rodillas y me dio la zapatilla.
    
    -Castígame por engañarte con otras.
    
    El viejo estaba loco, pero yo iba a lo que iba, le dije:
    
    -Le voy a dar con poca fuerza que si le doy con fuerza lo rompo.
    
    Caridad, que estaba desnuda, enseñando unas grandes tetas con areolas negras con pezones gordos cómo percebes y un coño rodeado de pelo negro rizado, cogió diez billetes de mil pesetas en un cajón y me dijo:
    
    -Dale en las nalgas. Por cada vez que no le duela me quedo con un billete.
    
    ¡A tomar por culo! Si rompía que se jodiera. El primer zapatillazo que le metí con aquella zapatilla marrón con piso de goma negra hizo que el viejo chillara cómo un cerdo cuando lo están capando. Cuando Caridad me dio el último billete Basilio ...