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Viagra fem a mi mamá (2-2)
Fecha: 27/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos
... siempre cuando yo no estaba en casa. La única pista que tenía para saberlo era la caja. Esta vez había desaparecido el consolador de doble penetración. Solo quedaba el anillo, los lubricantes, aceites y el plug anal vibrador. Semanas después me entregaba otra carpeta más. Leí su resumen, me ha dejado tan caliente con este último que me masturbé un par de veces. “Me dolió un poco, pero al final logré metérmelo por completo, en ambos orificios” escribía. “Me ha hecho correrme intensamente” “La sensación es increíblemente excitante” “Me gustó mucho estimularme por el culito al mismo tiempo” Fantasear todos los días con aquellas frases. Una pequeña ayuda Intentaba olvidarme de ello, pero no podía, el departamento se había convertido en una cabina de sexualidad. Me encontraba los juguetes sexuales por todas partes; en el baño, en la sala y en su recamara. Y a ella se le veía muy alegre, risueña. Le gustaba no había duda. Pero de pronto, un día todo cambió. Simplemente dejó de entusiasmarse. Ya no me entregaba los escritos de sus experiencias. Se veía cabizbaja, cansada, como melancólica o decaída. Creí que se le pasaría, pero las semanas pasaban y su ánimo no realzaba. Entonces supe que debía actuar, era momento de entrar en acción y darle un pequeño empujón. No quería presionarla, pero el compromiso con mi jefe estaba ahí, y ese mes no había entregado mi reporte. Primero traté de reanimarla invitándola a cenar, la llevé al cine, al parque, al centro comercial ...
... y esas cosas, pero aunque logré alegrarla un poco, aún se mostraba con recelo. Ya comenzaba a preocuparme, mi futuro laboral estaba en juego, ya no podía dejarlo así nada más después de llegar tan lejos. Mi jefe estaba encantado, los accionistas estaban más accesibles que nunca e incluso ya se negociaban con nuevos socios. Si desistía ahora les quedaría muy mal. Por lo que me vi obligado a implementar medidas drásticas. Recurriría de nuevo a aquellas pastillas mágicas. Sí, compré más Viagra Fem y me dispuse a dárselo a mamá, ahora por un motivo meramente profesional. Me sentía terrible, pero en parte sabía que ella también lo necesitaba. La edad ya no era lo mismo, y aquella pequeña ayuda le regresaría de nuevo esa vitalidad y entusiasmo que había perdido. Convencido con aquel chantaje, le serví un par de pastillas en su té y se lo di a beber. Fue en un viernes, cuando ya descansábamos los dos de una larga semana. Estábamos en las sala, ella sorbía lentamente saboreando su té de frutos, mientras yo aguardada en calma. Ya no esperaba nada, solo quería que funcionara una última vez para que mi madre probase los artículos faltantes y así cumplir con mi compromiso, entregando los ensayos e intentar salir de ese maldito problema de una vez por todas. Pensaba, cuando mi madre se terminaba su bebida caliente Enseguida, entré a mi recamara intentando no imaginarme nada pecaminoso antes de dormir. Sin embargo, justo cuando había tomado aquella decisión escucho a mi ...