1. Anal, quiero tener un orgasmo anal.


    Fecha: 07/12/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... empujé y se echó encima de la cama. Me desnudé lentamente y al estar desnudo me eché a su lado.
    
    A ver, la marquesa no tenía un cuerpo que dieran ganas de comerlo. Sus enormes tetas iban a su bola, una caía para un lado y la otra para el otro, tenía barriga, no muy grande, pero barriga era y michelines, no muy grandes, pero michelines eran, más por raro que parezca tenía cierto imán, fuera por las joyas que la cubrían, fuera por lo que fuera mi polla no se bajaba. La volví a besar, pero esta vez besaba su boca, su cuello y le mordía los lóbulos de las orejas al tiempo que con las yemas de los dedos gordos y medio de mi mano derecha le cogía el capuchón del clítoris y le hacía una paja cómo si su glande fuese una diminuta polla. Luego le lamí los pezones y los apreté con la lengua plana, jugué con la punta de mi lengua haciendo círculos sobre las grandes y rosadas areolas, le levante los brazos y le lamí los sobacos. Se retorció y le dio a risa:
    
    -Jajajajaja. ¡Me haces cosquillas!
    
    Seguí lamiendo y de las risas pasó al silencio, que rompió para decir:
    
    -No sabía que fuera tan placentera una lamida de sobacos.
    
    Después mamé sus tetas. La marquesa estaba con los ojos cerrados y en silencio de nuevo. Silencio que solo rompían los trinos de los jilgueros y los verderones que llegaban desde el jardín. Luego bajé a su coño, del que salía un hilillo de jugos que brillaba entre sus pelos blancos y negros. Echando el capuchón hacia atrás dejé el glande al descubierto y ...
    ... después lo lamí. Seguía en silencio. Era cómo si no sintiera ni padeciera. Le metí dos dedos en el coño, le busqué el punto G y se lo acaricia. Poco después. El coño se le encharcó, lamí al tiempo que la masturbaba. Sentí un torrente de jugos bañar mis dedos, su pelvis se levantó, y solo dijo:
    
    -¡Me corro!
    
    Se corrió gimiendo en bajito, era cómo si no quisiera que supiera el placer que estaba sintiendo, pero por el largo de su corrida y por sus sacudidas debía estar gozando de lo lindo.
    
    Al acabar, sonriendo cómo una tonta, me dijo:
    
    -Voy a tener que pagarte un plus.
    
    -El dinero nunca sobra.
    
    Se puso de lado, me cogió la polla, bajó la piel del glande y pasó la punta de la lengua por el meato después lamió y chupó mis huevos, primero uno y después el otro, lamió el tronco de abajo a arriba, me la mamó, y cómo de cuando en vez miraba al espejo llegué a la conclusión de que no era para verse en él sino para que desde el otro lado viera el marqués lo que estaba haciendo. La idea de que nos estuviera viendo me excitó. Cuando dejó de mamar y se puso a cuatro patas y a través de la cama, ya no me cabía duda de que alguien nos miraba, fuera el marqués o fuera quien fuera. Si quería ver iba a ver.
    
    Me arrodillé detrás de la marquesa la agarré por la cintura y lamí desde el coño al ojete... En las nalgas tenía celulitis, pero eso no bajó mi excitación... Lamía seis o siete veces y le follaba el ojete y el coño con la lengua otras seis o siete veces. La marquesa no soltaba un ...