1. Sometida ante el deseo


    Fecha: 12/12/2022, Categorías: Dominación / BDSM Autor: maj, Fuente: CuentoRelatos

    ... que salía de lo más profundo de nuestro ser.
    
    Quedamos ahí, tumbados en la cama, mirándonos, confirmando ese pensar que nuestra mente se imaginó. El morbo que me provocaba observarlo y pensarlo no se comparaba con lo que había sentido en ese encuentro, esa sensación que no había sentido antes, algo que solo él había logrado en mí. Tomarnos una ducha, conversamos un poco, me abrazaba, me mordía los labios, me acariciaba, volviendo a despertar ese deseo carnal que sentía por él, las energías volvieron a fluir, pero esta vez me puso de espaldas a él, tomando el control de la situación, quedando completamente sometida, se introducía en mí una y otra vez, provocaba gritos de placer, me sujeto del pelo con su mano derecha, sujetando mis dos manos a mi espalda con su mano izquierda, en ese momento me encantaba ser su sumisa, me gustaba que fuera mi amo, provocaba morbo y excitación a la vez, me daba nalgadas mientras era sometida a sus deseos, la habitación se estremecía con mis gritos, le pedí que no parara, le dije cuanto me gustaba, la delicia que era sentirlo en mí, el jadeaba, suspiraba, me sentía, subí la mirada hacia el espejo que me quedaba en frente, lo mire por el espejo, amaba su cara, esa mirada de placer, como se saboreaba los labios, yo mordía los míos, su cara de placer me hacía enloquecer, empecé a moverme rápido, me dio una nalgada y solté un gemido, me agarro fuerte me embistió con rapidez, lo sentí, sentí todo su ser dentro de mí, estallaba algo dentro de mí, ...
    ... gemía, gemía sin dejar de sentirlo, alcancé el punto máximo, me deje ir y solté todo ese deseo que llevaba dentro, seguido de mí el hizo lo mismo, fluyo, soltó todo lo que llevaba dentro, no quedando nada en nuestros cuerpos, concluyo tumbándose sobre mí.
    
    Fue un momento inolvidable, quede sin respiración, estaba en la máxima excitación. Luego de un rato juntos en la cama, miramos el reloj, ya era la hora de irnos, había terminado nuestro encuentro. Nos duchamos, nos vestimos y volvimos a la realidad. Llamo el mismo taxi que nos llevó, Lean se quedó donde lo recogimos, nos despedimos con un beso largo y apasionado, se desmonto y partimos el taxista y yo hacia mi casa.
    
    Al llegar a mi habitación pensaba en cada instante de ese encuentro, fue una faena sin desperdicio, nadie había despertado eso en mí, solo él pudo provocarme morbo, atrevimiento, deseo, ganas, excitación, me hizo ver que era el sexo realmente, un momento de juego erótico entre dos personas, un momento para explorar sus cuerpos, para disfrutar de uno de los mayores placeres de la vida.
    
    Podría decirse que Lean fue mi maestro, yo siempre supe todo lo que tenía en mi cuerpo, pero, no había explorado tan profundo. Una mañana de sábado acostumbradamente me llamo, charlamos unos minutos, nos despedimos diciéndonos una que otra causa de excitación, al cerrarle, recordé todas las palabras sucias dicha en esa llamada y empecé a tocarme, pensándolo hice el amor conmigo, mis manos se deslizaban por todo mi cuerpo, ...