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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (8)
Fecha: 14/12/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... que desprendía. No estaba caliente, sino que quemaba como las brasas del mismo infierno. Rápido pasó la mano rodeando la cintura de la chica y se la atrajo hacia donde estaba, logrando pegar un cuerpo con el otro. Sintió sus pechos sobre su costado, su cadera golpeando por poco la suya y menos mal que estaba de lado, si no sus sexos hubieran entrado en contacto. Fue entonces, estando tan juntos y notando los labios cosquilleándole la oreja, que Alicia le dijo lo que quería. —A ti. La adrenalina se le disparó, el calor le subió al cerebro y por un momento atrajo con mucha más fuerza a la chica hacia su cuerpo. La quería poseer, lo deseaba, era lo único que quería en el mundo. Por un fugaz momento estuvo decidido a subirla a la barra arrancarla las medias y regalarle su entrepierna para que gozara de los dieciocho centímetros que tenía, uno por cada año que cumplía. Solamente le detuvo la presencia de su hermanita. Le hubiera importado un pimiento que sus amigos estuvieran allí o que las amigas de Laura le vieran, hubiese cogido del brazo a Alicia y se la hubiera llevado a su casa. El Sergio “caliente” estaba imparable, debía frenarlo. Alejó su mano de la cintura de la joven donde su vestido se arrugaba debido al puño cerrado con ganas sobre la tela, ahora comenzaba a abrirse volviendo a su lugar. Sergio no perdió la ocasión para desahogar un poco esa parte suya tan sexual y por sorpresa, mientras recogía su brazo, soltó un ligero azote en la nalga derecha. ...
... Alicia no dijo nada, solo sonrió y dio un paso hacia atrás, sabedora de que el límite se había roto por completo. —Pues pediré unos de licor de Melón, que está bastante bueno. Ambas asintieron y rápido el camarero los puso en la barra. Le sentó bien tomar algo frío, le serenó el pensamiento no obstante a la larga el alcohol siempre trae la factura de vuelta. Sin embargo para eso todavía quedaba mucho tiempo. Volvieron los tres al grupo, mientras sus amigos hablaban con las de Laura. Sergio vislumbró alguna esperanza de poder quedarse allí, era lo que deseaba, pero sabía que esa pequeña posibilidad era muy nimia, pronto se irían a la discoteca. Bailaron un rato entre todos, la verdad que se lo estaba pasando genial, incluso Laura bromeaba de vez en cuando. A la más pequeña de la familia, por primera vez le gustaba que su hermano estuviera con ella, algo impensable días atrás. Algunas veces le parecía demasiado infantil y poco maduro, con demasiadas chorradas en la cabeza, pero desde hacía un tiempo, la cosa había cambiado. Por primera vez le comenzaba a ver como un hermano mayor. Sin embargo todo tiene su punto final, y después de media hora, los chicos se tuvieron que ir. Uno de los amigos de Sergio había llamado a los taxis y en cinco minutos estarían esperándoles. Comenzaron todos a despedirse y Laura sintió verdadera pena porque su hermano se tuviera que marchar. No es que fuera a llorar, pero quería seguir disfrutando junto a él. —¿No os quedáis más? —comentó ...