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Aventuras y desventuras húmedas: Segunda etapa (8)
Fecha: 14/12/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... Laura a su hermano evitando que se le notara lo que realmente deseaba. —Que va hermanita, nos vamos ya, que se nos hace tarde. Así ya no hay posibilidades que me ría más de ti. —Eres un bobo. Hoy me lo he pasado muy bien. Otro día podéis venir… si os apetece. —Espero que no me lo digas porque te gusta alguno de mis amigos. —solo bromeaba, aunque lo siguiente fue más serio y también contradictorio— Porque si es así, me lo cargo. —No, Sergio. Me ha gustado… que estuviéramos juntos… nada más. —de no estar borracha ni se le hubiera ocurrido decir algo así. —¡Ay mi hermanita bonita! —los grados de alcohol en su cuerpo habían aumentado y ya no controlaba su amor— ¿Sabes que te quiero mucho? —¡Anda, tira ya! Que ahora sí que me vas a poner en evidencia —lo dijo tratando de no reírse por la vergüenza. No lo consiguió. Sergio la envolvió en sus brazos y la dio un beso en la frente mientras la apretaba contra su pecho. Laura se sintió segura y arropada, como siempre debe sentirse una chica con su hermano mayor. Se le olvidaron las disputas domésticas, las broncas en casa, el cómo llamaba a su padre cada vez que podía para ganar una batalla, estaba por fin con su hermano. Se separaron y vio como los ojos de su compañero de casa le miraban fijamente. Jamás le había mirado de esa forma, con cariño y ternura, seguramente debido a todo el ron que corría por su cuerpo, no obstante le gustó. —Tienes los ojos de la tía y de mamá. Sin embargo, los tuyos son los más ...
... preciosos. Laura se separó y agachó la cabeza avergonzada como nunca. Se sintió feliz y a la vez con una timidez que su cuerpo no podía soportar. Le hizo gestos para que se marchara porque apenas podía mirarle a la cara, estaba roja como un tomate y no era ni debido al alcohol, ni al calor, sino al halago de su hermano. Se giró para dar dos pasos y ver como los chicos acababan de despedirse de ellas mientras Sergio lo hacía con la última de las chicas, Alicia. Laura no se dio la vuelta para mirar, porque no quería que le viera su ruborizado rostro, quizá en la oscuridad era muy difícil apreciarlo, pero mejor prevenir. Mientras la joven pensaba que era igual que su madre en muchos aspectos, tanto en los ojos como en la personalidad, no se daba cuenta de que a su espalda, Sergio y Alicia conversaban. —¿Ya te vas entonces? —Sergio asintió y se agachó levemente para darla dos besos muy cerca de los labios— Se me ha hecho a poco. —Luego vete a casa sobre las cinco —el joven no se cortó y se lo dijo sin titubeos—. Lo más tarde posible y si quieres, te hablo cuando este por aquí. —Háblame. —fue una orden, no una sugerencia. Lanzándose una mirada más que penetrante, Sergio se dio la vuelta con rapidez para no asaltarla allí mismo. Las ansias le podían y debía de estar más tranquilo, la noche era larga, pero las horas pasarían rápidas. Pasó al lado de su hermana y la dio otro beso rápido en la cabeza sin detenerse, a la par que esta le acariciaba el brazo sin querer ...