1. Quiero hacer un gato (2/3)


    Fecha: 14/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Tita, Fuente: CuentoRelatos

    Descolgué el teléfono de la casa y escuché la voz de Adriana quien con un tono muy amable me preguntaba por mi salud y me invitaba a que tomáramos un café en su casa ‘mañana o el día que tú quieras, amiga’. Le contesté que estaba bien al día siguiente. Siguió una breve charla con intrascendencias y nos despedimos.
    
    Me quedé pensando en el ataque de lujuria que sufrió Saúl y pensé en las diferentes opciones. Descarté decirle que no aceptaba pues me vería ante ella y Eduardo y como una egoísta, además de sentirme desagradecida con su comportamiento y complicidad al aceptar que yo me tirara a su esposo durante varios años.
    
    Tampoco me parecía correcto decirle que aceptaba el trío para que ella sólo mirara o quizá se molestara al ver cómo disfrutaba a su esposo que me vuelve loca cuando me tiene entre sus brazos, como bien sabe Saúl por las innumerables grabaciones de video que lo comprueban. Además, ahora que Saúl estaba enterado, y ganoso, no iba a poder ser un trío… ¡Uf!
    
    En la reunión con Adriana, en su casa, no fue café lo que me ofreció, sino que abrió una botella de champaña con sabor exquisito, acompañado de diversos quesos, carnes frías y algunos canapés de caviar, cangrejo y cosas así. Lo importante no era la alta calidad de los bocadillos ni su excelente presentación, sino que ella misma los elaboró para pasar bien esta charla que tendríamos. Obviamente alabé las viandas que ofrecía e hice preguntas sobre algunas de ellas, después hablamos un poco de las ...
    ... actividades de nuestros respectivos maridos y cómo iba adaptándose Eduardo a su nueva situación de empresario cultural, donde, además de difundir la cultura, iba siendo un referente para apoyar la creatividad de los artistas emergentes. El dinero provenía de la fortuna que heredó Adriana, pero ella le impuso como condición a Eduardo que en el balance anual no debía haber pérdidas. Éste era el cuarto año de ese acuerdo y, efectivamente, no había pérdidas, pero con las pocas ganancias financiaba a varios colegas para que continuaran su labor artística sin sobresaltos. ¡Había sido la mejor inversión que Eduardo había soñado!, lo cual me alegraba sobremanera.
    
    —¿Qué ha pasado con la propuesta que te hice?, ¿Lo platicaste con Saúl? —me espetó a bocajarro Adriana.
    
    ¡Casi se me atoró lo que tenía en la boca y tuve que tomar un largo trago de champaña! antes de responderle.
    
    —Sí, lo hice, pero no sé cómo vaya a salir esto…
    
    —¿Le disgustó que hicieras un trío o se molestó cuando lo invitaste?
    
    —Ni lo uno ni lo otro, te cuento después de otro trago más —le dije al momento de extenderle mi copa para que sirviera otro trago y darme fortaleza para contar el episodio. Era notorio que las sirvientas no estaban, pero aun así pregunté—: ¿Nadie nos puede escuchar? —Adriana sonrió antes de contestarme
    
    —No te preocupes, la servidumbre está en sus habitaciones y tienen prohibido entrar si no se les llama, puedes hablar con confianza.
    
    Ante esa aclaración, le platiqué a Adriana cómo se ...
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