1. Quiero hacer un gato (2/3)


    Fecha: 14/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Tita, Fuente: CuentoRelatos

    ... yo me limité a sonreír dudando si estábamos haciendo las cosas bien.
    
    El juego continuó, y noté que Saúl seguía inmune a los celos que crecientemente sentíamos, en su turno, los otros tres. Particularmente, cuando me acerqué a quitarle de la cara uno de los vellos de la panocha de Adriana y se lo mostré, me lo quitó de la mano y se lo echó a la boca con mucho deleite, me puse verde de coraje, pero me aguanté, después de todo, Adriana era mi invitada… Cuando tocó el turno a que Saúl me preguntara dijo ¿Qué cosa le envidias más a Adriana? tuve la oportunidad para intentar ponerlo celoso. Iba a decir, “Sus nalgas para que estos machos me vieran sólo a mí”, pero cambié de idea y me fui directamente a la verga de Eduardo y antes de ponerme a lamerla dije “Lo que ella tiene en su boca y en sus piernas todas las noches para dormir feliz y despertar alegre”. ¡Craso error! En lugar de celos, Saúl gozó al ver en vivo algo con lo que se masturbaba frecuentemente al ver los videos de Eduardo y yo haciendo el amor y se le paró la verga como si tuviese resorte. Peor aún me sentí cuando escuché la voz de Adriana al decirle “Creo que ésta puede hacerlo más rico sin lastimarme” y se engulló el falo de Saúl.
    
    —¡Qué hermosas putas! —exclamó Saúl dejándose llevar por las caricias de la lengua de Adriana en su glande y las manos que le tironeaban el escroto mientras gozaba la vista de mi comportamiento de puta con Eduardo.
    
    Eduardo, a su vez, estaba en una situación similar y me agarró ...
    ... violentamente de la cabeza y literalmente me folló por la boca sin darse cuenta de las arcadas que me provocaba en cada vaivén que me llegaba hasta la garganta. “¡A las putas hay que darles su yogurt!”, gritaba mi macho sin control, incrementando la lujuria de mi marido al mirar cómo me trataba este sujeto que ahora me resultaba desconocido; ambos eyacularon simultáneamente. Saúl dio un grito de satisfacción, pero nunca violentó a Adriana quien exclamó “Esto no sabe ligerito, esto sí sabe a hombre”, después de terminó de paladear lo que se le había escapado de la boca.
    
    —Para seguir con el símil de la leche, hay una gran diferencia entre un cottage y un gruyer. ¡Me gustan los de sabor fuerte! —externó Adriana y siguió limpiando con la boca el pene de Saúl y sólo suspendió para decir —por cierto, pronto les enviaré un Chhurpi de yak, su sabor es sublime.
    
    El sabiondo de Saúl, después de agradecer la promesa de Adriana, dijo “Independientemente que la leche de yak posee más grasa que la de vaca, y el de búfala aún más que el de yak, es más importante el proceso de fermentación, el cual lo hace de sabor delicioso. ¡Fermentada, hasta la leche de burro sabe riquísima!” Noté que dijo “burro” y no “burra”, porque a Eduardo se le había vuelto a parar la enorme verga con mis caricias y con la vista que daba Adriana engolosinada con la limpieza. “Mañana disfrutaremos eso”, terminó diciendo Saúl. Adriana, quien no había entendido la insinuación de mi esposo y a lo que ambos eran ...
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