En la playa con mi marido
Fecha: 14/12/2022,
Categorías:
Dominación / BDSM
Autor: Maica, Fuente: CuentoRelatos
... manos, estaba inyectada en sangre a más no poder.
Me di cuenta que nos estábamos emocionando demasiado, estábamos de pie junto a unas rocas, en una playa nudista en donde había gente, y ahí estaba yo, junto con un negro agarrándole su gran polla erecta. Le solté el miembro y miré a mi alrededor haciendo un reconocimiento de la zona, él hizo lo mismo. Había algunas personas a lo lejos que parecían distraídas con lo suyo, pero otras nos estaban mirando, solo que se hicieron los suecos cuando nos giramos. Una señora a unos quince metros, no apartó su mirada, la mantuvo fija en la polla del negro, hipnotizada por las proporciones de ese miembro que en estado de erección sobresalía absurdamente de su cuerpo, formando un puente entre su pubis y el mío, que ahora estaba inconexo. La señora me miró, me sonrió y me guiño un ojo, luego se tumbó y se puso a leer una revista distraídamente, pero con la sonrisa aún en su cara. La señora me cayó bien, tanto, que me hubiera gustado follarme a ese negro con ella, pero no quise liar más la cosa de lo que ya lo estaba.
Me dirigí al negro, cuyo miembro había bajado un poco por la vergüenza que le había entrado al ver la reacción de la señora, cosa que me hizo reír. Le puse una mano en el pectoral y le dije:
- Tengo una tienda de campaña allí, ¿vienes?
El pene se le volvió a llenar.
- pero tendrás que ocultar eso con la toalla- le dije con una sonrisa juguetona.
Cogió la toalla y se la ató a la cintura como si acabara de ...
... salir de la ducha, pero la polla le sobresalía como si fuera una espada atada al cinturón, así que cogió su maleta y se la puso en frente para cubrirse, y comenzamos a caminar.
La gente nos miraba de reojo. Conversamos:
- La gente tiene muchos tabús- dije.
No respondió, mantenía su mirada fija en el suelo mientras andábamos, hasta que, al mirar hacia la tienda, vio a mi marido dentro, mirando hacia el mar.
- Hay un señor ahí dentro- dijo.
- Si, no te preocupes, es un amigo de confianza, yo le digo que se vaya a bañar un rato al agua para que nos deje la tienda libre.
El chico negro no respondió, parecía un poco tenso.
Llegamos al fin, y mi marido nos miró, su cara no expresaba nada en particular, simplemente comprendió la situación, se levantó y dijo:
- Bueno, me voy a dar un chapuzón Maica-. Me miró con una leve sonrisa disimulatoria y marchó.
El negro dejó su mochila por fuera, se quitó la toalla y se metió dentro de la tienda. Yo esperé un momento por fuera, mirando alrededor analizando el comportamiento de la gente, todos parecían distraídos en sus cosas, miré hacia la señora, y ahí estaba mirándome nuevamente, aunque con buena cara, interesada más que juzgadora, su actitud me hizo quererla aún más. Finalmente, me metí en la tienda.
Lo que vi al entrar era extraterrestre. Ese negro tenía una polla absurdamente grande en comparación con el resto de su cuerpo. Se estaba agarrando la polla, que estaba perfectamente erecta, con las dos manos, y aun ...