En la playa con mi marido
Fecha: 14/12/2022,
Categorías:
Dominación / BDSM
Autor: Maica, Fuente: CuentoRelatos
... así, le sobresalían como diez centímetros más de rabo que quedaban al descubierto.
- “Vero no se va a creer que me he comido 25 cm de rabo africano”- pensé. Así que, saqué el móvil, y le pedí a mi amigo de Nigeria, que me tomara una fotito con su linda polla.
El accedió encantado, la idea de que una mujer conservara una foto de su rabo en su móvil a modo de trofeo pareció excitarlo, pues su polla se sentía más dura que nunca cuando la agarraba con ambas manos para posar para la foto. Cuando sacó la ráfaga de fotos, me metí toda su cabeza en la boca, la sentí dura y fría, quise calentársela. Chupe, chupe y chupe como una condenada. Él ya había dejado el móvil y sucumbido al placer. Me miraba con ojos caídos de goce disfrutando de las vistas, y dijo:
- Chupa, chupa, chupa- susurrando extasiado.
- Aaah si, cariño, que durita la tienes, dios mío- dije con una voz que una actriz porno no podría haber hecho mejor.
Una vez tenía toda la polla embadurnada de mi saliva, le pajee con ambas manos, que se deslizaban por su rabo con gran facilidad gracias a la abundante saliva y a la tremenda erección que tenía.
Le pedí que grabara un video con mi móvil, quería enseñarles esta maravilla a Vero y a mi marido. Se puso a grabar y le volví a chupar el rabo con vigor y alegría. Estaba tan dura que empecé a dudar si estaba chupando un tronco de manera o una polla de carne. Me golpeaba con el rabo los morros, los dientes, la lengua, me la pasaba por toda la cara, gimiendo de ...
... placer.
La paja que le estaba haciendo y la fricción de su cabeza contra mi cara y labios lo hicieron correrse. Salió propulsado un chorro se semen blanco que acabó en mi pelo y en la tela de la tienda, el resto de la corrida fue una corriente continua de lecha blanca, que contrastaba muy bien con su pene negro, y que corría por el tronco hasta mis manos que aguantaban la base del pene. Cuando terminó de salir le exprimí el conducto del tronco para que saliera lo que quedaba, acumulándose en la punta una generosa cantidad de semen, que se resistía a resbalar por el tronco, así que, aproveché y mirando a la cámara con cara morbosa, absorbí ese semen de forma ruidosa y dije:
- Hay que rico bebé, mami se lo está pasando muy bien- este mensaje se lo quise dedicar a mi marido para que luego, en casa, se hiciera una paja a gusto viendo gozar a su mujer.
El negro estaba extasiado con la cabeza echada hacia atrás tras haber experimentado el placer más supremo. Satisfecho, su pene comenzaba a perder fuerza, a lo que respondí tratando de exprimirle un poco más, consiguiendo como resultado una nueva gota blanca en la punta que chupe con gusto. Me fui de la tienda todavía relamiéndome y con semen en la cara y el pelo, para ir donde mi marido que estaba en el mar. El negro se quedó en la tienda descansando con el pene sobre su vientre, ya casi flácido.
- “Descansa”- pensé- “te he quitado toda la energía de hoy”.
Caminé hacia el mar, y me fijé que la señora me miraba de nuevo, ...