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El corneador lo tiene muy claro
Fecha: 20/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... dispuesto a soportarlo. Desde el momento del encuentro con el corneador dejáis de ser lo que habitualmente sois, quedarán a un lado vuestros prejuicios morales y sociales. Desde ese momento ella será la putita, la golfa, y él el cornudo, el cabrón consentido. No me importan vuestros nombres ni a vosotros el mío. Ahora ya hacéis otro papel y si no podéis asumir ese nuevo rol de comportamiento, no dará resultado. Por supuesto, y para evitar desplazamientos inútiles, pido antes que nos conozcamos por cam por el skype o el whatsapp. No exijo ni mucho menos que ella sea una mujer exquisita, de buen cuerpo. Me basta que sea una mujer sana, de presencia normal. Yo procuro buscarle su lado más femenino y habitualmente la encuentro. Pero sí que es importante que no sea vulgar y especialmente muy, muy aseada. Y también que esté totalmente depilada, es más higiénico. Pero que sea joven o mayor, guapa o fea, gorda o delgada, me da lo mismo. Me he follado a alguna con 80 años, y creedme que nada tenía que envidiar en la cama a una de 50. Si nos gustamos lo suficiente para concretar el encuentro, fijamos una fecha. El encuentro sería preferentemente en un hotel, porque en la vivienda vuestra, en ese dormitorio habitual donde desde hace años solo rutina, no se encuentra el suficiente glamour. Tendréis que reservar dos habitaciones, una doble con cama grande donde tendrá lugar el encuentro y otra sencilla para mí, con el fin de cambiarme, asearme y descansar solo después del acto. ...
... Como antes dije, todo de vuestra cuenta. Si queréis reservar más la intimidad, podemos quedar en una ciudad cercana que no sea la de vuestra residencia. Quedaremos antes para cenar, tomas unas copas, etc., para conocernos un poco más antes de dar el paso definitivo, porque siempre puede haber algo que nos produzca rechazo por una parte o la otra. Ella irá lo más elegante posible, no me gusta la mediocridad. Bien vestida, maquillada con esmero, pero no en exceso, siempre por favor con vestido o falda y tacones. El vestido, si puede ser, más bien corto y algo escotado. Yo, como corneador, llevaré en todo momento la voz cantante, soy el director de orquesta, como se dice. El corneador no puede andar con rodeos. Es decir, si hemos quedado primero en una cafetería, nos pondremos en un lugar de la barra lo más discreto posible. Yo tras el saludo de rigor, agarraré la cintura de la dama, manteniéndola así bien cerca de mí. El marido cornudo, discretamente, estará algo más retirado, observando, sin apenas intervenir. El cornudo se deleita con la escena y no hablará apenas, salvo que se le pregunte alguna cosa. Desde ese momento la putita es mía y yo decido lo que hacer con ella. Si no hay mucho público en el local, discretamente puedo bajar la mano hacia su culo y manosearlo para tomar contacto con el cuerpo de la putita. Si nos hemos sentado en una mesa, ella y yo estaremos muy juntos, el cornudo en la otra parte de la mesa, y por debajo echaré mano a los muslos de la mujer. Ella ...