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El corneador lo tiene muy claro
Fecha: 20/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... un trío. El cornudo es solo un mirón y la mujer y yo lo ignoraremos totalmente, como si solo fuese un mueble. Seré dominante, como buen corneador, pero nunca violento. Obviamente tengo que forzar situaciones que al principio quizás no le agraden a la zorrita, pero es necesario, porque para venir a hacer lo que ya hacen en casa, no vale la pena. No soy nada gay ni bisexual, por tanto nada de pretender que encule al cabrón. Suelo comenzar invitando a la señora a bailar, con música suave, íntima. Bailaremos muy abrazados en el centro de la habitación. Comenzaré a besarla, besos profundos, húmedos, al tiempo que manoseo su trasero y comienzo a bajarle las bragas, me gusta quitarlas antes de llegar a la cama. Se las bajaré hasta cerca de las rodillas y luego irán cayendo hasta que ella levanta un poco un pie para sacarla, si se queda enganchada en el otro tobillo, queda sexy. No le quitaré los zapatos, me gusta follar a las mujeres con ellos puestos. El cornudo podrá sacar fotos si queréis tener recuerdo del acontecimiento. Pero con cuidado de que no salga mi cara, mi intimidad es sagrada. Después del acto sexual yo revisaré la cámara o el móvil y borraré todas aquellas fotos en las que se me pueda identificar. Para que sea más sensual, yo adoptaré de vez en cuando alguna postura que se preste a ser grabada sin que se me vea el rostro, por ejemplo, en la postura del misionero le daré caña a la putita con fuertes pollazos, metiendo mi cara entre la almohada y el cuello de ...
... ella. También es oportuno grabarnos por atrás, cuando me la esté follando a cuatro. Seguro que después en casa os excitaréis viendo esas escenas, como si ella fuese la mejor actriz porno. El cornudo, como vengo diciendo, no intervendrá para nada, lo tiene prohibido. Tanto si la mujer gime de placer como una loca, no actuará como un celoso. Tampoco si gime con algo de dolor, el dolor en el sexo es necesario. No soy sádico, ni me gusta el bondage ni cosas similares. Pero por ejemplo, si me estoy follando a la señora puesta boca abajo, bien acomodado entre sus poderosas nalgas, unos buenos mordiscos en el hombro por supuesto que le doy para que queden como recuerdo durante unos días las marcas propias de haber sido follada como merecía. O bien cuando la estoy sodomizando. Por supuesto que le meteré mi pollón en la boca, porque es muy seguro que posiblemente no lo hace y aunque no sepa mamarla, le gustará también probar esa experiencia de estar medio ahogada mientras el corneador aprieta hasta su garganta. Procuraré por supuesto penetrarla en distintas posturas y lugares. En la cama, sobre la alfombra o en un sillón, yo sentado y ella encima a horcajadas. Si es gordita, me gusta follarla a cuatro, para recrearme en un hermoso trasero. Si es delgada, la pondré a cabalgar sobre mí. La cuestión es que no se vaya aburrida. Después de la sesión de sexo, si la señora está satisfecha, me iré a descansar a mi habitación. Pero alguna vez, si ella me gusta más de lo habitual, me quedo a ...