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Por el ano no es incesto
Fecha: 21/12/2022, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos
Mi nombre es Marcela y después de divorciarme quedé sola con mi hijo, nos llevamos muy bien, él estudia todo el día para la universidad y yo trabajo como diseñadora gráfica en una empresa de comunicaciones, tengo a veinte empleados a mi cargo, un trabajo muy estresante, un lugar creativo que combina arte y negocios, en un ambiente de egos muy elevados. Mi cable a tierra lo tengo dos horas antes de ir a trabajar, salgo a correr unos kilómetros cerca de casa, regreso a casa, me ducho, me cambio y voy a trabajar, tal vez lo vean como una rutina muy habitual en muchas personas, pero se lo cuento para enmarcar mi historia. En un día muy caluroso salgo a correr como siempre a eso de las 7:30 para volver dos horas más tardes, ese día tendría que entrar un rato antes a la oficina, así que me apuro en ducharme y cambiarme. Tiro la ropa empapada en sudor en un cesto, aunque casi siempre la llevo a la lavadora y la dejo funcionando mientras estoy trabajando así no lo tengo que hacer cuando regreso de la oficina. Para correr llevo calzas y remera de algodón, tengo varias, muchas veces, si el día no es muy caluroso, la uso dos días seguido. De ropa interior llevo para correr una tanga, que uso para dormir, siempre es parte de un conjunto de lencería con el que voy a trabajar el día anterior, me gusta ir bien vestida y eso también incluye la ropa interior, de encaje bordado y con transparencias, muy sexi, aunque sea sólo para mi deleite en el espejo, forma parte de mis ...
... fantasías más íntimas. Aunque el corpiño que uso para correr es uno deportivo, cruzado en la espalda para que no se bamboleen mis tetas mientras corro, es por comodidad más que por gusto. Volviendo a ese día, ya cambiada salgo apurada a la reunión, mi hijo a esa hora todavía duerme, se levanta más tarde para clases virtuales, así que hasta que no regreso del trabajo no lo veo. Subo al auto y cuando hago unos kilómetros me doy cuenta que me olvide la laptop con la presentación en mi habitación, no me queda que volver rápido a casa a buscarla. Llego a casa, me descalzo para no hacer ruido, no quería despertar a mi hijo, ya que con los tacos altos hago mucho ruido cuando camino por los pisos de madera, voy a mi habitación que queda al lado de la habitación de mi hijo. Veo la puerta de la habitación de mi hijo abierta y escucho unos gemidos, me asomo y lo veo todo desnudo, parado mirando el monitor de su PC, con auriculares y con la tanga roja, que deje para lavar en el cesto del baño, en la cara, una parte la tenía adentro de su boca, parecía que la quería comer. No era lo único que podía ver, se estaba pajeando con la mano derecha, nunca imaginé que mi hijo tendría semejante pene, sobresalía como diez centímetros de su mano, erecto largo grueso, brilloso, con una cabeza monstruosa. Me retiro un poco entre la sombra del pasillo y lo sigo mirando, no se daba cuenta que lo espío. Siento un calor que recorre todo el cuerpo, estaba excitada, no podía evitar meter los dedos en mi ...