1. Por el ano no es incesto


    Fecha: 21/12/2022, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos

    ... pequeña molestia, mañana voy a hacer unos kilómetros, aunque no me acompañes.
    
    A la mañana del domingo salgo temprano con la bicicleta, sabía que Sergio no me iba a acompañar, igual le aviso que en unas horas volvería. Recorro unos kilómetros y me detengo en un parque, dejo la bicicleta en el pasto y voy detrás de unos arbustos, no había nadie a esa hora, pero me iba a preparar para Sergio y no necesitaba espectadores. Lleve una esponja vegetal, de esas que se usan para el baño, seca raspaba como un abrasivo. Me bajo las calzas y la ropa interior, me inclino y empiezo a frotar la esponja en el culo, la froto con fuerza muchas veces, siento que me raspa el ano, puedo sentir el dolor por la fricción, pero aguanto el dolor casi con el placer de hacer un trabajo realista. Después de raspar me doy cuenta que el culo estaba caliente por la fricción, sentía que se prendía fuego, me vuelvo a vestir y regreso a casa en la bicicleta. Mientras regresaba casi no podías apoyar el culo en el asiento, el calor se convertía en dolor cada vez que tocaba el asiento.
    
    Llego a casa, pero con la bicicleta rodando a mi lado, la empujaba siguiendo un ritmo lento en el caminar para remarcar mi incomodidad. Mi hijo me ve cuando estoy entrando por la puerta.
    
    Sergio: ¿Qué te pasó? ¿Te caíste?
    
    Marcela: No, fue esta bicicleta de porquería.
    
    Sergio: te dije que no era para vos ¿Qué te pasó?
    
    Marcela: parece que me raspé el culo, lo siento caliente y me arde, casi no puedo caminar
    
    No ...
    ... pierdo un segundo más, no quería perder la oportunidad, así que me doy vuelta y me bajo la calza. La tanga que llevaba puesta se perdía en el medio de las nalgas.
    
    Marcela: Mira como tengo
    
    Yo sé que tengo un culo grande y hermoso, aunque parece más grande por mi cintura pequeña. Mi hijo queda en silencio, pero no puede sacar la vista del culo.
    
    Sergio: no veo nada raro.
    
    Marcela: Espera que agacho un poco… ¿ahí?
    
    Me inclino y abro el culo con mis dos manos.
    
    Sergio: está un poco colorado.
    
    Marcela: Espera, a ver si ves mejor
    
    Me bajo la tanga para que haga lo que quiera.
    
    Marcela: ahora ves mejor
    
    No dice nada, se arrodilla a mi espalda y con sus manos separa mis nalgas, no digo nada, solo espero en silencio. De pronto arrima su cara y la hunde en medio del culo, me lo empieza a chupar.
    
    Sergio: Perdón, perdón
    
    Marcela: no pares, no pares
    
    Me empieza a chupar el culo con desesperación, su lengua quería entrar en mí, parecía que no podía respirar, pero seguía chupando. Empiezo a temblar de placer, siento que me iba a venir y me doy vuelta de golpe.
    
    Marcela: Ahora me toca a mí.
    
    Me arrodillo y le bajo los pantalones de un tirón, queda su inmensa pija a la altura de mis ojos, la tomo con las dos manos y me la llevo a la boca. Su pene era gigante, casi no me entraba en la boca, la chupo y puedo sentir con la lengua sus hinchadas venas. No puedo parar de chupar, pero no quería que acabará en mi boca.
    
    Marcela: quiero que me la metas.
    
    Sergio: Si, ...