1. Las alegrías de la boda


    Fecha: 23/12/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Estoy con mi esposa en la celebración de la boda de una de sus compañeras de trabajo. Mientras esperamos a que lleguen los novios degustamos ricos canapés, tapas y un vino blanco que esta fresquito y riquisimo; el aperitivo en los jardines del hotel está siendo soberbios.
    
    Nosotros dos apenas conocemos a nadie, aunque enseguida entramos en animada conversación con el resto de invitados, todos muy elegantemente vestidos para la ocasión.
    
    Estamos a principios de Abril, hace un día espléndido y las mujeres que han elegido un vestido primaveral han acertado de lleno.
    
    La dirección del hotel ha iniciado la temporada de verano con este banquete, y se esfuerzan por empezar bien. Para hacer una buena publicidad a los invitados se nos ofrece la posibilidad de quedarnos a dormir después del banquete, ya se sabe que se suele comer y beber en exceso, siendo una buena oportunidad para que se conozcan las bondades del lugar.
    
    Ya en el comedor, nos toca sentarnos en la “mesa de los amigos”. Allí coincidimos con otras cuatro parejas que no nos conocemos entre nosotros. Tras unos momentos de tanteo, las primeras copas de vino y las bromas de rigor, conversamos animadamente como si nos conociéramos de toda la vida.
    
    Justo enfrente tengo la suerte de tener una mujer atractiva, con un vestido que le sienta formidable, como defecto decir que a mí me parece excesivamente extrovertida y locuaz. Con mujeres así me siento un tanto desbordado y me provocan una cierta inquietud.
    
    Poco a ...
    ... poco ella toma las riendas de la conversación de los comensales, y llega un momento en que dice dirigiéndose a mí:
    
    — Estoy segura que te conozco de antes—
    
    — no has cambiado casi nada en estos últimos diez años….¿no te acuerdas de mi, soy Elvira—
    
    — Tu ibas mucho por Tiffanys los sábados por la noche, ¿verdad? —
    
    — … y además bailabas mucho y de una forma bastante llamativa—
    
    Me siento claramente cazado y un poco incomodo al verme retratado delante de aquellos desconocidos. Se está refiriendo a una época muy alocada y desenfreno antes de conocer a mi mujer.
    
    En tono de broma, ella añade:
    
    — no te preocupes que no voy a revelar ningún secreto— todos reímos los comentarios y por suerte, pasamos a otro tema.
    
    Comentando cosas de los anillos de casados que todos llevamos, se me cae el mío. Lo busco entre mis pies, levanto un poco el mantel y miro debajo de la mesa.
    
    Están las piernas de todos, pero las que me llaman la atención son las de Elvira. Miro más arriba y veo entre sus muslos abiertos unas preciosas braguitas blancas de fantasía. Encuentro el anillo y un tanto aturdido me vuelvo a sentar a la mesa, junto con el resto de comensales y frente a Elvira.
    
    Ella me dirige una mirada entre picara y maliciosa, creo que me ha identificado como una presa fácil y parece tantear el terreno. Yo estoy seguro que este no es el mejor momento para este tipo de juegos, disimulo y rehúyo sus miradas.
    
    Como es habitual en este tipo de celebraciones nos concedemos unos a ...
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