1. Las alegrías de la boda


    Fecha: 23/12/2022, Categorías: Infidelidad Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... fuera de la sala. Al volver, en el pasillo desierto esta ella esperándome.
    
    Me acerco, ella se lanza sobre mí y me besa en los labios. Nos abrazamos, rodamos sobre la pared y caemos dentro del ascensor que estaba con las puertas abiertas. Pulso el botón hacia el piso mas alto. Se cierran las puertas y empieza a subir.
    
    Ahora soy yo quien toma la iniciativa, la aprieto contra la pared, le levanto la falda y empujo con mi polla dura y todavía debajo del el pantalón. Elvira enrosca su pierna sobre mi cadera y me lame el cuello esperando que mi verga encuentre el camino.
    
    Suena un tilín y se abre la puerta del ascensor. Debemos estar en el piso ático, hay unas grandes cristaleras y varias ventanas abiertas. Delante de nosotros tenemos una hermosa puesta de sol sobre el mar. Los tonos rojizos del cielo contrastan con los reflejos sobre el agua.
    
    Una fresca brisa entra potente por las ventanas. Llevo a Elvira ante una de estas ventanas, el aire agita nuestro pelo y ahoga el ruido de nuestros gemidos.
    
    Ella se pone con la mirada fija en la puesta de sol mientras que le acaricio el cuello con mis labios y la lengua. Mis manos abarcan sus tetas y las soban con gran gusto. Sus pezones duros se marcan por debajo de la tela. Bajo la cremallera de la espalda y deslizo suavemente los tirantes del vestido hasta que sus bonitas tetas quedan liberadas.
    
    Las vuelvo a acariciar mientras Elvira se me va deshaciendo entre las manos. Pongo mi cuerpo bien pegado al suyo, mi verga dura ...
    ... se aprieta sobre su culo.
    
    — Ahora te la voy a meter…toda…espero que la disfrutes…ya que has sido tú la que la ha despertado…te va a gustar, ya veras….— le susurro al oído
    
    — Si, siii…dámela toda…estoy mojada…y lo estoy deseando desde que te vi en la ceremonia—
    
    Dicho esto, le subo la falda, meto los dedos entre la piel y sus braguitas, y tiro de ellas. Se las quito y las guardo en mi bolsillo. Me bajo los pantalones y me coloco justo detrás.
    
    Hago que ella se incline hacia delante, apoyando sus manos en el marco de la ventana y separe las piernas. Así me ofrece toda su almejita. Le paso la mano suavemente sobre la raja y Elvira se estremece. La tiene muy húmeda y caliente. Los dos estamos preparados.
    
    Me cojo la verga, la encamino, aprieto un poco hacia arriba y luego hacia delante hasta el fondo.
    
    ¡Que rico!, ¡ Cómo me gusta!, y a ella también, pues no deja de jadear.
    
    Me detengo unos instantes dejando que la brisa nos acaricie. Luego sujeto firmemente a Elvira por las caderas, impidiendo que ella pueda alejarse, y yo muevo mis caderas adelante y atrás, al principio lentamente y después cada vez más deprisa.
    
    El ritmo se hace cada vez más intenso y el roce más íntimo; estoy a punto de correrme. Me detengo, dejándola bien dentro, me inclino hacia ella para poder tocarle las tetas de nuevo.
    
    Elvira al sentir que la suelto, mueve sus caderas haciendo que mi dura verga se doble y apriete contra las paredes de su chocho.
    
    El placer para ambos es enorme. Antes ...