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Apagón
Fecha: 24/12/2022, Categorías: Sexo con Maduras Autor: NenaJoven, Fuente: CuentoRelatos
... suavemente sobre la cama, con la tenue luz del celular encendida y vas hasta la sala a por las velas. Tomas un par de ellas y apagas el resto. Las dejas encima de la mesita común y buscas en el armario otras dos velas, aromáticas y una tercera, la de los masajes, para poder encenderlas. Asustada como estoy, no me fijo demasiado en tus movimientos. Mi apariencia podría pasar perfectamente por el de una nena asustada en una noche de tormenta. “¿Qué te pasa hija? ¿Te asustan los truenos?” Me acurruco en la cama cubriendo mi cuerpo con la sábana, abrazo fuerte mi peluche y respondo asintiendo con la cabeza. Apagas la luz del móvil y lo apagas ahorrando la batería que le queda. Con la luz de las velas bailando todo ha cogido un aire acogedor. Te recuestas en el respaldo de la cama y me atraes para quedar en medio de tus piernas. Mi espalda se apoya en tu pecho, mientras tus brazos rodean mí cuerpo, unos suaves besos en mí cuello logran que la tensión de mi cuerpo se vaya relajando. "Te amo..." susurro mientras me aprieto a ti. "Y yo a ti princesita." Me das un suave besito en la cabeza, y en el cuello. Mi embriagadora fragancia embota tus sentidos. Sientes el temblor de mi cuerpo a causa de los truenos e intentas relajarte, pero me asustan de verdad. "¿Sabes que no pueden entrar en casa, verdad? Hay un pararrayos a 100 m que nos protege" Mis dulces palabras asintiendo te dicen que no estoy muy convencida. Besas de nuevo mi cuello, y tus manos se deslizan suavemente por mis ...
... hombros, buscando mis firmes senos. Siento un escalofrío recorriendo mi cuerpo cuando tus manos se posan sobre mi pecho, están solo separadas de ellos por la tela de tu Jersey. Empiezas a darme un suave masaje sobre ellos haciéndome estremecer, me remuevo acomodándome y pegándome mucho más a ti, tus movimientos logran distraerme de mis temores y cuando un nuevo trueno retumba con fuerza me atraes más dándome un dulce beso, aprovechando el momento para que tus manos se cuelen debajo de la tela y así tocar mis senitos sin barrera alguna. El beso se torna un poco más intenso mientras el sonido de afuera no cesa, pareciera que se está cayendo el cielo. La tormenta no cesa, y tus manos tampoco, moviéndose despacito bajo la tela, rodeando mis pezones, presionándolos, acariciándolos y sintiendo como se endurecen cada vez más. Besas mi cuello, muerdes mis orejitas. Tus manos siguen bajando por mi tripita, presionando suavemente y jugando, coquetas, con mi perfecto ombligo. Me remuevo inquieta pues el roce de tus manos con mi tripita causa un amago de cosquillas, pero pronto tus manos retoman ese camino más... erótico, lo suave de tus caricias solo me hace estremecer, desearlas más. Mi cuerpo busca al tuyo inquieto, empiezan a dominarme los bajos instintos, ese fuego que ya se va extendiendo por mis entrañas. Y tus labios... esos labios atacan mi cuello, un punto débil que sabes explotar de la manera correcta, la forma en como hemos aprendido a leer nuestras reacciones da paso a las ...