1. La falsa inocencia de mi amante (Segunda parte)


    Fecha: 27/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Gabriel500, Fuente: CuentoRelatos

    ... en la cama al lado de su esposo, para finalmente provocar que él se la cogiera como antaño y así ahorrarse la infidelidad y la monserga de establecerse con un amante, pero el muy imbécil ni caso hacía de sus súplicas, aunque fueran adornadas con gemidos, ni con los movimientos sexuales de su cadera, ni al sonido embrujante y excitante de los jugos en su vulvita que le brotaban desde sus entrañas femeninas, ella jalaba aire con su boquita semiabierta mientras con su manita derecha se pellizcaba sus pezones, los jalaba, se manoseaba sus senos para excitarse, con su manita izquierda delicadamente se acariciaba su clítoris y los labiecitos menores rosaditos repartiendo por toda su vainita sus juguitos con su dedito medio de su blanca y delgada manita a toda su vulvita pulposa para satisfacer lo que su joven y pulsante cuerpo le exigía: placer. Y esta noche ella se preparó para tal evento, para excitar al máximo al macho que había elegido para tal fin, uno que por fin le diera su ansiada mega-cogida porque su cuerpecito no podía esperar una noche más.
    
    Así que no tuve más remedio que complacerla, es muy difícil resistirse a tal ofrecimiento, una joven bella, con cuerpecito de diosa, firme y torneado y carente de sexo, no caer en las garras de la falsa inocencia de mi amante Irina era prácticamente imposible.
    
    Porque su carita ovalada, su negro pelo ondulado, sus labios delgados, su pequeño mentón, sus expresiones faciales, su sonrisa juguetona, sus coqueteos de niña, sus ...
    ... ademanes, su vocecita, su comportamiento, eran de una mujercita inocente, tímida, introvertida, incapaz de engañar a su esposo, (Ella misma lo presumía).
    
    -Nunca le pondría el cuerno a mi esposo- afirmaba con la convicción devota de una santa.
    
    Pero la falta de respeto hacia su cónyuge, su nulo temor a las consecuencias, el pensar que nunca la descubrirían, pero sobre todo su carencia de control físico y dominio a la ansiedad, a la tensión sexual de su cuerpo perfecto y las necesidades de sus carnes jóvenes y faltos de los placeres sexuales que cada día le suplicaban y exigían satisfacción obligándola a ella a masturbarse todas las noches para complacer las ansias juveniles de su hermoso cuerpecito. Todo, las carencias de afecto, de sexo y ese cuerpecito candente agobiado y dominado por sus necesidades sexuales hicieron que pronto olvidara todo prejuicio y barrera moral.
    
    Ya en su interior, bajo esa fachada de carita de ángel inmaculado, con esa apariencia celestial etérea, en el fondo de esa personalidad virginal, se escondía una mujer deseosa de ser cogida, muy muy bien cogida, como su cuerpo se lo merecía, como ella lo deseaba y las noches previas que me visitó presagiaban el volcán que entre sus piernas escondía, el fuego que su vagina contenía, la lava transparente y saladita que de su interior fluiría, los movimientos telúricos y trepidatorios de sus caderas y los terremotos que sus blancas y redondas nalgas provocarían, sus sísmicos orgasmos vaginales y las réplicas ...
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