1. La rendición


    Fecha: 28/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    Habían pasado ya varios días desde que Maria había tenido su primer y único encuentro sexual con su jefe, y desde entonces le notaba más distante. No había vuelto a acercarse a ella, y eso la atormentaba.
    
    Había imaginado que después de aquello iban a haber formalizado una relación romántica como la que a ella le hubiera gustado, pero de momento eso no había sucedido.
    
    Aunque su única experiencia sexual no había transcurrido como ella siempre había imaginado, no podía dejar de recordarla a cada rato. Se veía de nuevo sentada enfrente de él, con su miembro en la mano, moviéndolo suavemente arriba y abajo durante un largo rato, hasta que finalmente él introducía levemente la punta de su miembro en su boca y eyaculaba allí. Y después la obligaba a permanecer frente a él, mirándole, con la boca llena de semen, terriblemente avergonzada, mientras le hacía paladearlo y saborearlo durante un tiempo que le había parecido interminable.
    
    Pese a ello, se sentía irremediablemente atraída por él, y no podía evitar desear tener un nuevo encuentro, a ser posible de la forma que siempre lo había imaginado: una cena romántica, y después hacer el amor como lo había visto en las películas.
    
    Aquella tarde, cuando ya no quedaba mucha gente en la oficina, su jefe se acercó a ella y le dijo:
    
    - Maria, podemos ver después un tema que me gustaría repasar?
    
    - Si, claro –le contestó, aliviada de ver que no se había olvidado de ella.
    
    Una vez se hubieron marchado todos, él se acercó a ...
    ... donde ella estaba sentada, la cogió suavemente por la cintura, y la llevó a la entrada de la oficina, donde había un amplio sofá de cuero marrón. Cuando estuvieron junto a el, la besó suavemente en los labios, se situó detrás de ella, la abrazó por la cintura y volvió a besarla esta vez en el cuello.
    
    Cierra los ojos- le dijo, a lo que ella obedeció.
    
    Notó como desabrochaba su falda, a lo que no opuso resistencia. Firmemente la bajó, así como sus bragas, dejándola desnuda de cintura para abajo. La hizo arrodillarse en el sofá, inclinarse completamente hacia delante, y apoyar la cara en los cojines. De esta forma, su trasero quedaba en alto y completamente expuesto, y su cara apoyada en el sofá.
    
    - Dame las manos –le dijo, y ella obedeció, estirando los brazos hacia atrás. En cuanto los tuvo atrás, notó como ataba una de sus muñecas con lo que parecía un pañuelo enrollado, y después la ataba la otra, dejándola inmovilizada en aquella incomoda postura.
    
    Inquieta y preocupada por aquella situación que no se esperaba, intentó girar la cabeza para ver que estaba ocurriendo, pero comprendió que estaba inmovilizada y que no podría hacer nada.
    
    - No te muevas –le dijo Javier- Y no hables hasta que yo te lo diga.
    
    Contuvo la respiración resignada e inquieta por verse en aquella situación, en la que no era capaz de adivinar lo que le esperaba.
    
    Escuchó a su jefe manipular algo, pero por el sonido no era capaz de adivinar qué era. Si hubiera podido hacerlo, le habría visto en ...
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