1. La rendición


    Fecha: 28/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... aquel momento sosteniendo con una mano un bote de gel lubricante, y con la otra untándolo abundantemente en su miembro.
    
    Cuando hubo terminado se dirigió a ella
    
    - Maria, ahora es muy importante que no hables – le dijo, mientras apoyaba su miembro en el orificio anal de Maria.
    
    María comprendió en ese momento cuales eran las intenciones de su jefe, y quiso protestar, pero recordó que le había dicho que tenía que permanecer en silencio. Aquello no lo había imaginado, y le aterraba pensar lo que iba a ocurrir. Había escuchado historias de lo doloroso que podía ser aquello, y estuvo a punto de suplicar que por favor no lo hiciera.
    
    Mientras lo hacía, notó la primera embestida. La tensión que la atenazaba hizo que no lograse su objetivo, dificultando la posibilidad de penetrarla, pero su jefe no estaba dispuesto a ceder tan fácilmente. Apoyó la punta de su miembro a la entrada del orificio, y embistió de nuevo.
    
    - Ahhh- María articuló una pequeño sonido de queja, ya que esta vez había conseguido abrir ligeramente el orificio
    
    Alentado por aquel pequeño avance, situó de nuevo su miembro en la entrada y embistió de nuevo, pero con el mismo resultado, ya que solo consiguió dilatar ligeramente el orificio. La tensión de María le hacía contraer los músculos en cada intento, y hacía que fuera muy difícil acceder por aquel punto. Embistió de nuevo, pero el resultado volvió a ser el mismo.
    
    Apartó su miembro ligeramente del orificio, y esperó unos segundos. María, al ...
    ... ver que su jefe cesaba en sus intentos, suspiró aliviada. Aquel momento de relajación momentánea fue suficiente para el aprovechara y embistiera con mucha más fuerza, esta vez logrando su objetivo, abriéndola brutalmente y atravesándola con su miembro, lo que le provocó un grito de dolor que ella no pudo contener.
    
    - Aaaahhhh, ah, ah….. – Maria emitia pequeños sonidos de queja mientras permanecía con aquel miembro clavado en ella.
    
    Él la mantuvo un rato en aquella situación, de la que estaba disfrutando. Con el miembro firmemente introducido, optó por no hacer ningún movimiento por el momento. Solo la miraba, observando sus gestos de dolor y sus quejas, que lo único que provocaban era que su miembro creciera y se endureciera todavía más, aumentando la sensación de Maria de estar siendo empalada.
    
    Poco a poco fue empezando a moverse adentro y afuera, muy despacio, para que ella se relajara. Intentó que los movimientos fueran lo más largos posible, echándose hacia atrás lo máximo posible sin que se saliera, y después entrando lo máximo posible dentro de ella.
    
    - Que tal? –le preguntó – Todavia te duele?
    
    - Si , si, ahhhh gimió levemente….. sobre todo cuando haces eso…
    
    Javier comprobó que le dolía cuando entraba muy profundamente, llegando hasta el fondo.
    
    - Eso es porque no estás suficientemente dilatada para mi –le dijo- tenemos que trabajar esta zona un poco más….
    
    Intrigada de qué había querido decir con eso, no tardó en comprobarlo. Notó como acortaba los ...
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