1. ¡Por fin me toca! (Continuación de “La tortuosa espera”)


    Fecha: 29/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Tuca, Fuente: CuentoRelatos

    Me acosté con pena, rabia, frustración, decepción. Lo esperé tanto y anocheció y no llegó. Me dormí pensando que era un patán tal como me describían a todos los hombres que se querían aprovechar de las mujeres y un sinfín de cosas… tenía mucha tristeza y lloré harto.
    
    Me dormí profundamente entre sollozos, hasta que una caricia y un beso me despertaron con ternura, abrí los ojos y ahí estaba Alonso, quien al haber tocado insistentemente la puerta, buscó una entrada y llegó a mi habitación. Miré la hora y eran las 2 de la madrugada, sorprendida e incrédula lo miré y le pregunté cómo había llegado y me contó que en taxi.
    
    Todos esos pensamientos negativos de antes se esfumaron como vapor en el aire. Me volvió el alma al cuerpo, jajaja.
    
    Mientras comía me hablaba de sus trámites y, la verdad, no le puse ni un grado de atención, lo único que deseaba era que se abalanzara sobre mí y retomara lo que habíamos dejado en pausa. Como aún tenía mucho de puritana, me invadían los deseos de lanzarme sobre él, peeero no me atrevía.
    
    Así pasaron eternos minutos se fue a bañar y yo lo esperé en su cama, extremadamente nerviosa, no mostraba atisbos de pasión y me desconcertaba esa actitud, bueno –me dije– si no pasa nada, nada que hacer.
    
    Llegó a la habitación aun con el cuerpo mojado y con una toalla en la cintura que dejó caer frente a mí. Ahí estaba su verga más exquisita que como la recordaba, enorme, caliente, jugosa, roja, a punto de reventar… mmm deliciosa!!! Se apresuró a ...
    ... tomarme y desnudarme bruscamente, mientras su lengua me saboreaba.
    
    Correspondí a cada caricia, beso, manoseo, mordisco con una pasión desbocada. Lo masturbaba con ímpetu y él a mí.
    
    Gemidos agudos y respiraciones agitadas era la melodía que se escuchaba mientras friccionábamos nuestras pieles.
    
    En un momento me deja tendida en la cama, abre mis piernas y empieza a penetrarme, era lo único que quería y deseaba en esos momentos. Sentir como su enorme verga se abría paso entre mi carne me enloqueció, ese orgasmo fue absolutamente diferente a los que había sentido durante años, fue literalmente una “petit mort”, sentí como salía de mi cuerpo y flotaba, en cada movimiento se intensificaba más, subía la intensidad, los gemidos se convirtieron en gritos y de mi vulva salía a borbotones ese líquido que nos empapaba y lubricaba.
    
    Mis pezones estaban durísimos y extremadamente sensibles al roce con su pecho. Mis caderas se movían al ritmo de la pasión, trabé mis piernas en su cuerpo, intentando que se metiera más adentro aun, quería saber que tan hondo podía llegar y de vez en cuando lo sacaba para darme unos pequeños golpes en el clítoris, lo que me hacía retorcerme de placer, luego volvía a meterlo y seguía gozando.
    
    Con su boca y lengua devoraba la mía, mordía mis pezones, mis dedos y seguía a un ritmo acelerado entrando y saliendo de mi concha.
    
    Nos giramos y yo quedé sobre él, hizo que me parara y apuntó con su pico como flecha hacia mi vagina y me senté dejando que mis ...
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