1. ¡Por fin me toca! (Continuación de “La tortuosa espera”)


    Fecha: 29/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Tuca, Fuente: CuentoRelatos

    ... caderas fluyeran libres en esa violenta danza sexual.
    
    Con absoluta certeza puedo asegurar que tuve decenas de orgasmos, algunos cortos y otros tan intensos que sentía que se me paraba el corazón, estaba tan inmersa en disfrutar que perdía la orientación, veía luces destellantes, percibía un sabor como a metal en mi boca…la verdad es que creo que es lo más parecido al efecto de una droga, simplemente alucinaba.
    
    A ratos observaba a mi amante alocado, con la mirada perdida, gozando tanto como yo. Luego enfocaba mis ojos en ver como esa verga exquisita entraba y salía de mí, creo que esa imagen ha quedado hasta hoy en mi mente, se repite siempre, era fantástico como tener sexo podía liberarme tanto.
    
    No habíamos hablado nada, no hacía falta, no me importaba, lo único que quería era follar y no parar. Sin embargo y sin detenerse, de pronto Alonso me pregunta - ¿Estás lista? – Como que me descolocó y no supe nada más que preguntar – ¿Lista para qué? – y antes de que alcanzara a responderme me dio una embestida brutal, cerró los ojos, su boca se abrió con un gemido ahogado, su cuerpo tiritaba mientras me apretaba y sentí por primera vez, como un hombre eyaculaba en mí, era algo caliente y abundante, que salía y se esparcía en mi choro.
    
    Cuando miré y sin parar de moverme, vi una crema blanca que tenía por todos lados y fue un éxtasis maravilloso, no quería parar, seguía moviéndome con más ganas, mientras él estaba ido y con la respiración agitada, reposando. No quise ...
    ... parar, no quise salirme y empecé a pedirle más – Dame más, dame más!!! – le dije varias veces y nuevamente se retorció y sentí un chorro abundante dentro mío, era mucho y empezó a correr, no era igual al otro, tampoco era orina, pero me encantó.
    
    Aunque tenía deseos de más, sentí como se retraía el pene de mi macho y pensé que había que parar un rato.
    
    Esa noche no dormimos, hicimos el amor una y otra vez hasta que amaneció y cada vez fue más exquisito, puedo decir que en ningún momento me sentí agotada o que mi intensidad bajara, al contrario, sentía que quería más y más.
    
    En algún momento fui al baño y saqué de mi vagina un poco de semen con mis dedos, sentí su textura y su olor y me encantó, de hecho, cada vez que Alonso reposaba yo aprovechaba de masturbarme esparciendo toda su lechita en mi choro, era exquisito, pero amanecía y tenía que volver a la realidad…
    
    Dormimos cada uno en su cama unas cuantas horas, tenía que levantarme igual y hacer como si nada, además vendría la nana a ayudarme, no podía notar nada extraño.
    
    Al despertar me dolía la cabeza de una manera impresionante (años después supe que eso se llamaba jaqueca coital), tomé muchísima agua, estaba seca, aun así me tuve que ocupar de mi rutina laboral.
    
    Sandra, la nana, en algún momento me quedó mirando con una cara picaresca, no aguantó y me preguntó - ¿Y a usted que le hicieron que está tan contenta? – (En el campo la gente le quita la “D” al USTED), creo que jamás me había sonrojado tanto, me sentí ...