1. ¡Por fin me toca! (Continuación de “La tortuosa espera”)


    Fecha: 29/12/2022, Categorías: Confesiones Autor: Tuca, Fuente: CuentoRelatos

    ... intimidada y descubierta, me pasé mil rollos pensando que le haría comentarios a mi mamá y fui a hablar con Alonso, él solo me calmaba. Ella se fue después de almuerzo, apenas salió cerré con seguro las puertas y portón y me abalancé sobre mi macho, no quería desperdiciar ningún momento.
    
    Tuvimos sexo por toda la casa, quedó semen y de ese líquido exquisito que le salía a posterior por muchas partes, disfrutamos mucho y me encantaba. Me preguntaba internamente si era normal estar todo el rato tan excitada y sin deseos de parar, pero como nadie iba a meterse en mi cabeza, sola me respondía que era rico y que debía aprovechar.
    
    En un momento que estábamos jugueteando en un sillón, Alonso se hincó frente a mí, me empezó a masturbar, hizo que cerrara los ojos y grande fue mi sorpresa y placer cuando sentí su lengua en mi clítoris, en los labios y vagina, empezó a besarme, lengüetearme, con sus dedos abría mi orificio de lujuria y metía su lengua. La sensación fue exquisita, la humedad de su boca hacía una sabrosa mezcla de temperaturas y texturas. Mientras él me estrenaba en sexo oral, yo manoseaba mis pechos y acercaba los pezones a mi lengua, lo cual hizo una combinación de placeres indescriptibles. Orgasmos iban y venían, no dejé que sacara su lengua de mis entrepiernas por un buen rato, hasta que decidió meterme su pene que estaba a punto de explotar, mmmm, lo miraba y me fascinaba. Tuve impulsos fuertes de metérmelo en la boca, pero no quise ir tan rápido, quería ...
    ... disfrutar a concho todo lo que estaba descubriendo.
    
    En días había descubierto que mi cuerpo era un motor de placer y sabía que tenía mucho más que explorar. Así mismo me parecía increíble el que fuera capaz de provocar tanta pasión en un hombre, siempre había creído que nadie me desearía y ahora tenía a un hombre que en lo único que pensaba era en follarme.
    
    En un momento de reposo ambos desnudos sobre la cama, yo boca abajo, Alonso empezó a besar mi espalda y bajó lentamente hasta mis nalgas, mordiéndolas, chupándolas, apretándolas, separo levemente mis piernas y metió su lengua en mi ano, lo encontré muy atrevido, jamás habría pensado que lo hiciera y me gustó, de hecho, me encantó.
    
    Así nos encontró la noche y el otro día y mi intuición algo me advirtió de que nuestra rutina sexual debía suspenderse y fue muy a tiempo pues mi madre llegó sin avisar varias horas antes de lo previsto. Al parecer no notó nada extraño, salvo sábanas sucias en la lavandería.
    
    La tarde fue relativamente normal, aunque a reojo le miraba el bulto a Alonso y siempre se lo vi erecto, apretado por su pantalón. A la hora de la cena, por debajo de la mesa le daba caricias lascivas al punto que en algún momento estaba demasiado excitado y tuvo que pararse intempestivamente al baño y mi madre me mandó a verlo para saber si estaba bien, y sí que lo estaba, se masturbaba con furia, no se dio cuenta que lo miraba y cuando volteó, se sorprendió y me dijo – Mira como me tienes, me vas a volver loco!!! – ...