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Sara la contadora
Fecha: 02/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Sara es una compañera del trabajo, una mujer madura de 46 años, los cuales no se le notan, ya que, aunque su cara ya no es tan juvenil, su cuerpo era magnifico, unas piernas tornadas muy bien cuidadas, una cinturita de avispa, unas tetas pequeñas pero paraditas y firmes que notaban un pezón grande y un trasero de esos que cualquiera de veinte años quisiera, paradito redondo y grande. Todos sabíamos que ella tenía una relación con un tipo, obeso medio naco, pero bueno, cada quien, ¡lo único que si decíamos es que suerte tenia al estar con ese manjar! Ella era divorciada y tenía dos hijos de 19 y 16 años respectivamente, a leguas se notaba el fuego que producía al caminar, su mirada picara y su sonrisa desafiante, me hacían fantasear con ella, la verdad casi no hablaba con ella, ya que el verla con ese tipo y no saber cómo reaccionario, solo me limitaba a decirle buenos día y una que otra sonrisa, pero ella, al contrario, aprovechaba esos momentos para coquetearme, bueno no solo a mí, sino a los demás también. Un jueves de hace un mes aproximadamente, salí un poco tarde de mi trabajo, y justo en la salida e encontré con ella, quien llevaba puesta unas botas negras, una licra azul y una blusa negra entallada, su hermosa silueta hipnotizaba a cualquiera, al verme ella me sonrió y le dijo al vigilante “me voy con él” y nos dirigimos rumbo al metro. S: ¿Y ahora por qué tan tarde compañero? L: Unos pendientes, ¡pero todo bien! S: Yo batalle con unas facturas, ...
... ¡pero espere a ver quién salía ya que me da miedo caminar sola! L: ¡Jajá a mí también! S: ¡jajá que chistoso!! ¿te puedo agarrar del brazo? L: Adelante, ¡así caminamos al mismo paso! Íbamos platicando y bromeando, la verdad ella tenía una chispa genial, era inevitable que esa mujer no te sacara una sonrisa, la verdad resulto ser muy agradable. Pero justo cuando íbamos a llegar al metro, pasaos por un pequeño local donde vendían cerveza de barril, al verla ella suspiro y dijo “que bien me caería una”, ¡inmediatamente muy cortes la inviten a tomar una! S: No como crees, ¡solo bromeaba! L: ¡Solo una, además creo que yo también la necesito! S: ¡Que difícil, mmm, bueno te acepto una! L: ¡Que linda, vamos! Nos sentamos en una mesita cerca de la puerta, pedimos dos “bolas” y brindamos por nuestra salud, ella parecía nerviosa y miraba desconcertada para todos lados. L: ¡Que sucede, todo bien! S: ¡La verdad me pone nerviosa que alguien nos vea! L: Tranquila, no pasa nada, ¡no creo que alguien de la oficina pase! S: ¡Si, pero ya vez que son bien chismosos! L: ¡De todos modos, solo estamos tomándonos una cerveza, ¡cuál sería el problema! S: ¡Pues si verdad, bueno entonces salud! Poco a poco nos fuimos relajando, la música comenzó a ser más movida y nos pusimos a bailar, ella movía muy bien su cadera, sabía bailar excelente, yo me distraía mirando el meneo de sus nalgas, ella lo noto, pero solo sonreía. S: ¡Ya te vi eh! L.: ¡Ups, me ...