1. Mi prima se viste de novia (Capítulo 3)


    Fecha: 03/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos

    ... mostrarme si, al menos, ella también se había calentado. Si, aunque sea, sentir mi pija presionándole el agujero del orto, la había excitado.
    
    En el colectivo recordé su mano tocándose el culo y la bombacha cuando la sintió pegajosa. Recordé, también, la mirada en sus ojos mientras se comía el pito de Fabián. Recordé que ella me había pedido que me acueste con ella. Que la abrace y que, cuando lo hice, ella misma acomodó la cola pegada a mí.
    
    Pero me frené. Cumplía con todo el cliché de los violadores: “Ella me buscó primero”, “Ella se me insinuó”, “Ella estaba vestida como una putita”, “Ella se hacía la que no, pero bien que quería”. ¿En qué parte de la historia dejó de tener importancia el consentimiento?
    
    Giré mi cabeza hacia el lado de la ventana del colectivo y volví a vomitar. Si había gente mirando o no, me importó poco.
    
    Lo único parecido a ese consentimiento, era una frase que le había dicho a sus amigas en un juego. Era un argumento sumamente débil. Imperceptible. Ni siquiera sabía si era un argumento.
    
    Vomité de nuevo. Lo peor de todo era que sabía que toda esa situación me había sobrepasado. No sé si habría podido no hacerlo. Me sentía culpable, es cierto, pero lo que me dolía aún más, era que no había podido parar.
    
    Si se me daba la oportunidad otra vez, no sabía si no volvería a hacerlo.
    
    Tuve miedo de mí mismo. La pasión y el deseo que mi prima había despertado en mi, me daba miedo: ese era el cliché más peligroso: “No me pude aguantar”.
    
    Al ...
    ... llegar a mi departamento, lo primero que hice fue irme a la cama. Eran las 12 del mediodía y ya estaba realmente muy cansado. Me quedé dormido al instante y a las tres horas me desperté con la chota paradísima. No solía recordar mis sueños, pero este quedó en mi mente como si fuese una película.
    
    Estábamos con Julia en una habitación hermosa, como si fuese un hotel de cinco estrellas. Mi prima en la cama, recostada boca abajo y yo encima de ella. Junto a nosotros había un ventanal donde se veía el cielo celeste, completamente despejado; pero había una particularidad: el suelo también era cielo, celeste, despejado. Exactamente igual. Como si estuviésemos volando y el cuarto fuese nuestra nave nodriza.
    
    Yo intentaba hacerle la colita suavemente, despacio. Ella gritaba cuando mi pija entraba un poco, se quejaba que le dolía, pero me pedía que no pare. Intentando de esa manera habremos estado un buen rato. Podía sentir lo apretado que estaba, cómo la temperatura de su ano me abrazaba la verga y hasta lograba imaginarme pensando “Que lindo es desvirgarse un culito así”. Luego recuerdo cuando ya había entrado. Esta vez no le hacía la cola. Esta vez le rompía el culo. Con todas mis fuerzas. Julia lloraba del dolor y yo con una mano le tapaba la boca, pero cada tanto lograba quitársela para gritar más fuerte y pedirme que no pare. Que siga. Que por favor la trate como a una puta. Que no importaba si al otro día no podía sentarse o si no podía caminar por una semana entera. Que no le ...