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Mi prima se viste de novia (Capítulo 3)
Fecha: 03/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Usuario PsyExA, Fuente: CuentoRelatos
... importaba si tenía que estar un mes durmiendo con el culo para arriba, para soportar el dolor. Y yo cumplía sus órdenes como una fiera animal. Y desperté. Si existiese la opción de quedarme en ese sueño por siempre, la habría tomado, sin dudar. Me fui al comedor, prendí la tele y encontré un partido de futbol. Jugaban Belgrano de Córdoba y Sarmiento de Junín. Un embole. No conocía a ninguno de los veintidós jugadores que estaban en la cancha. De todas formas, puse una silla enfrente y me lo puse a mirar. “Cualquier cosa que me frene el bocho, me iba a ser útil”. Pero no funcionó. Entre el sueño que había tenido y todo lo vivido la noche anterior, no podía bajar la excitación. Cada recuerdo me hacía latir el pito. Me acordé de la tanga blanca de Julia que tenía en el bolsillo del pantalón y la fui a buscar. Mirarla por dos segundos me alcanzó y me sobró para notar lo manchada de flujo, ahora seco, que estaba la parte donde tenía la concha apoyada. Por un lado me relajó un poco la culpa pero por el otro, tener su bombacha sucia en mis manos, desato otra vez a ese monstruo con un apetito sexual tan prohibido que me ponía la piel de gallina. Ahí sentado, en la silla de mierda, frente un televisor de mierda, que transmitía un partido de mierda, volví a sentirme en el paraíso cuando lleve la prenda íntima de mi prima hacia mi cara y pude sentir el olor de su conchita. Me volvía loco. Podía sentir el olor a guasca que mi pija apenas le había dejado en la parte del culo, ...
... cuando ella todavía la tenía puesta y más loco me aún me ponía. No dude en metérmela en la boca, desesperado. Quería sentir todo. Nuevamente en mi mano, la acomodé y comencé a lamer, primero lento y luego sin control, esa parte que había recibido sus jugos vaginales. Era un éxtasis. Una droga que te transportaba a otro mundo. “Este es el gusto de la concha de mi prima” pensaba. Entonces no aguante más. Saque la verga afuera, puse el glande sobre la parte donde iría su concha y me comencé a pajear. A las tres subidas y bajadas la bombacha blanca ya estaba empapada por mi semen. Esa había sido, hasta ese momento, la mejor paja de mi vida. Ahora si ya estaba relajado. Volví a mi cama y nuevamente me dormí al instante. Esta vez, si soñé algo, no lo recordé. Me desperté sintiéndome como nuevo. Quise averiguar cuantas horas había estado roncando y agarré el celular. Habían sido 4. Pero además de la hora, el celular me mostró que tenía 15 llamadas perdidas de Julia. “¡La puta madre! ¡Las llaves!”, pensé. “O quiere que le explique por qué le había manoseado y punteado el orto toda la noche”. Daba igual. Intenté llamarla pero no me contestó. Le mande un mensaje diciendo que me bañaba e iba para allá. Esperé más o menos un minuto y como no me contestó, me metí a la ducha. “A ver si con la suciedad del pelo y la piel, se va también la de mi mente y mi alma” Pero ni siquiera con agua bendita se podía frenar lo que ya había arrancado. Salí del baño, me vestí rápidamente y cuando ...