1. Una beata madura me dejó una huella marcada


    Fecha: 05/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Thotem, Fuente: CuentoRelatos

    ... a la ciudad a buscar trabajo — dije.
    
    — Un pueblo de viejos y mojigatas, no sé como puedes aguantar aquí. Hemos estado en el mar todo el mes y encima esta puta mierda — contesto en tono despectivo.
    
    Una vez cargada la esfinge salió doña Ana y el marinero la devoró con su mirada, una vez pasada ella a su lado él a sus espaldas escupió en el suelo.
    
    Me tuvo todo la santa tarde en la parroquia con el párroco que si ayuda aquí que si ayuda allí. Para más pesar en el muelle habíamos dejado los tornillos de sujeción de la base, por lo cual tendría que volver allí.
    
    Volví a subir por la trampilla, llamé, pero el patrón estaba ausente. Bajé donde habíamos recogido horas antes la esfinge y solo observe la puerta de lo que parecía ser el cuarto de literas abierto. Volví a llamar y una voz con respiración pesada me contesto que ya terminaba. Avance unos pasos y pude observar como el marinero se estaba masturbando acostado en la litera, un gran cipote y unos testículos colgantes en balanceo debido a las sacudidas que le daba. Uno de sus ojos era vago, el otro estaba casi en blanco; apretaba los dientes mirando hacía un ordenador portátil. Al verme continuó sin ningún rubor, es más eyaculó soltando un chorro de semen haciendo un arco en el aire como si de una manguera a presión se tratara cayendo otra vez sobre su abundante vello púbico dejándolo como una esponja mojada, ya que había sido una paja tensionada en polla recta cayendo sobre su misma base. Se levantó, no llevaba ...
    ... pantalones, sus manos estaban pringosas de semen, caminado hacía mi se iba limpiando las manos en su camiseta sudada y llena de manchas. Del glande rojizo brotaba un pequeño resto de semen, su empalme había menguado, quedando una polla en posición horizontal bajando por momentos. Así en esta posición le expliqué lo que venía a buscar, aunque cambiando de tema me dijo:
    
    — Sabes, la vida del marino es dura, a mis 38 años necesito satisfacciones y con el ordenata me mato a pajas cuando no tengo género.
    
    — Si…, si…, es norma… normal, una persona necesita…, un alivio… — le respondí.
    
    — El hijo puta del patrón me deja solo en este puto pueblo costero de mierda, me paga una mierda, lo que le importa es su puta jubilación. Sabes, me he follado a mucha guarra, mucha puta también, aunque no hago ascos a nada… — dijo en tono hiperbólico —. Sabes, no te imaginas, no hace mucho, un chaval como tú, de unos 18 vino una travesía con nosotros. En este mismo estercolero de habitación y no habiendo tías en los puertos que desembarcábamos llevaba tíos, si, si… maricones… — dijo esperando mi respuesta de lo que yo pensara.
    
    — Cada cual es libre… — dije en tono dubitativo.
    
    — Sabes, — repitió lo que era su palabra favorita — y me los tiraba, si, los enculaba, porque yo a los tíos los enculo; los enculaba delante del chaval. Sabes, al principio estaba asustado, pero sabes, también llegué a encularlo, sabes… como lo oyes. Tenía el puto culo cerrado, pero sabes… lo desvirgué, lo empotré, chillaba ...