-
Incordio
Fecha: 06/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: NenaJoven, Fuente: CuentoRelatos
... Cuando todo esta listo me llamas para comer. -¿Qué tal todo princesa? Veo el móvil luego de sentarme a la mesa, y me sorprendo de lo rápido que ha pasado el día. Cuando vuelves a preguntarme cómo voy salgo de mi ensimismamiento. -Eh... digamos que bien, aunque ya sabes, todavía hay cosas que no terminamos de resolver, hoy estamos con programación y no nos termina de dar el controlador. Quedamos de mandar el archivo quien lo termine primero. Inhalo el delicioso aroma del plato, mientras lo devoro con ganas y rapidez, te pido un poco más pues cargo un hambre canica, luego de terminar la comida demasiado rápido para tu gusto, me comentas que puedo hacer mala digestión. Hago un gesto con la mano restándole importancia. Y antes de que puedas hacer una réplica he desaparecido de nuevo en el estudio. Te quedas solo en la mesa, viendo algo de TV y recogiéndolo todo. Al terminar te acercas a mi zona de estudio y me ves enfrascada entre libros. Te despides anunciándome que sales a pasear a lo que no recibes respuesta. Tras pasar toda la tarde en casa de tus aitas poniendo a punto la moto, regresas a casa de nuevo y me encuentras en el mismo sitio. - Laztana, ¿Necesitas algo? Una nueva negativa y un nuevo paseo hasta la sala. Media hora después, preocupado te acercas de nuevo. - Bihotza, ¿Estas bien? ¿Respiras? - Un gruñido por respuesta. Tras esperar 45 min más en la sala, decides arrancarme de mi estado de aislamiento, sabiendo por sobrada experiencia que ...
... tanto tiempo no es bueno. Te acercas a mí y colocas tus manos sobre mis hombros, dando un suave masaje. Estoy muy contracturada. Un suave besito en la cabeza mientras tus manos siguen haciendo su trabajo. Tu cuerpo se pega al mío, y como cada vez que me das un masaje, termina en sexo guarrete y morboso, no puedes evitar excitarte, pero apartas esa idea de tu cabeza, aunque sabes que me vendría muy bien para relajarme. - Mi niña... ¿quieres un poquito de leche? Te miro con cara de pocos amigos, el estrés está haciendo mella en mí. “Laztana… tu solo piensas en eso” Digo señalando tu media erección que se marca perfectamente en tu pantalón. “Pero si yo hablaba de un vasito de leche con tus galletitas favoritas” respondes con cara de buen chico, te doy un suave beso en los labios apartándome y prometiéndote una recompensa luego de estos largos días. Estas plantado, decidido a no ceder en tu empeño de hacerme descansar. Te sientas en la cómoda silla donde he pasado prácticamente todo el día y me atraes hasta quedar sobre ti, empiezas con un pequeño sermón de lo perjudicial que puede ser esos maratones de estudio, pongo los ojos en blanco. Cuando escucho el característico sonido del Messenger reportando los mensajes de mis compis, me inclino hacia la portátil regalándote sin querer una provocativa visión de mi culito, apretado en unos pequeños shorts deportivos de color morado. - Grrrrrrrrrrrrr Sin poder evitarlo, me das una nalgada, más sonora que dolorosa. Esa tensión ...