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Cazadora cazada
Fecha: 06/01/2023, Categorías: Confesiones Autor: MikeFed, Fuente: CuentoRelatos
... estaba adentro esperándome. Un vestido espectacular, con un escote que permitía una vista perfecta de la redondez de sus pechos, y la falda con un tajo que mostraba casi toda una de las piernas. “No esperaba ni este auto, ni que en persona vinieras a buscarme.” Dije. “Es un gusto para mí. Te propongo algo: tenemos 30 minutos para llegar al restaurant que elegí. Vos tenés ese tiempo para preguntarme lo que quieras de las computadoras, y yo contestarte y para comentarte sus bondades. Después, nada de trabajo. Podemos llamarla una cena de nuevos amigos.” “Me parece excelente.” Y todo el trayecto fuimos hablando de la compu. Sabía vender espectacularmente sus productos. El chofer estacionó y antes de bajar le dije: “Fernanda, en realidad no soy el Gerente de Compras, ni el de IT. Soy el Gerente General, y de computadoras, mucho no sé.” “¿En serio? ¿Será por eso que venimos a este restaurant y no a un carrito de la costanera? Me dijo casi burlándose. Solo pude sonreírme. Bajamos y como buen caballero, le ofrecí mi brazo, y ella agradeció y pasó su brazo. Fuimos a una mesa reservada, en un sector vip, y nos sentamos. Primero charlamos de temas banales, política del país, economía, hasta del clima. En el segundo plato, cambió. “El otro día evadiste muy bien mi pregunta indirecta: ¿Sos casado, novia, amante?” dijo. “Novia, no convivimos, hace poco más de seis meses que salimos.” “Guau, sos joven, fachero, tenés un cargo importante… muchas mujeres ...
... se tirarían en tus brazos.” “Gracias, no es tan así.” Dije. ¿Y vos? “Esquivando algunos tiburones… pero como tampoco soy una mojarrita, algunos peces pequeños me como.” Dijo sonriendo. Cuando terminamos de cenar, pedimos un café y ella dijo: “Este encuentro merece un brindis con champagne. ¿Qué opinas?” “Un champagne en compañía de una bella dama nunca se debe rechazar. ¿Dónde querés ir?, el champagne lo invito yo.” “Claudio, te aclaro que en el momento que firme la cuenta, mi trabajo de anfitriona termina. Paso a ser Fernanda y punto. Una mujer que está con un hombre encantador. ¿Si vos querés, lo tomamos en mi casa y te ahorras el champagne?” “Más difícil de rechazar todavía.” Subimos al auto, ella le indicó al chofer donde ir, y le hice una seña para que se acerque y al oído le pregunté: “Cerezas al marrasquino, ¿tenés?” “No, ¿son necesarias?” “Siempre es bueno tener un frasco a mano. Camino a tu casa conozco un lugar donde comprar a esta hora.” “Avisale al chofer.” Nos detuvimos, compre un frasco y volví al auto. “Me tenés intrigada con lo de las cerezas.” Dijo y me sonreí enigmático. Ella vivía en un departamento muy amplio, un semipiso con tres dormitorios, living, y comedor. “Pongo un poco de música, y me pongo más cómoda. Sacate el saco, en la heladera está el champagne, en ese mueble el balde, y las copas.” Preparé todo y ella regresó con una musculosa híper pegada al cuerpo, y una mini de infarto. “Si en vez del ...