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Anal a Bertha, la madura de mi trabajo
Fecha: 12/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Ella tenía ya más de 50 años, pero llamaba mucho la atención, a pesar de tener los estragos de la edad, como un poco de sobrepeso y arrugas en su cara, si se vestía con calzas y la mirabas por atrás si te generaba una erección. Así era Bertha, ella trabajaba conmigo, era asistente de una jefa de área y siempre se unía con nosotros a comer. ¡Ella era aventada, bromeaba y hablaba en doble sentido, al principio yo traté de ser respetuoso ya que me doblaba la edad, pero al ver que era bien desmadrosa, le seguí el juego! ¡Poco a poco la señora fue soltándose, me abrazaba, me ponía sus nalgas, admito que de vez en cuando le daba sus arrimones, más cuando llevaba puesta su licra! Finalmente, una tarde, acordamos en ir a tomar y bailar entre varias personas del trabajo, al final solo fuimos ella y yo, pero no me disgustaba, ella desde hacía un tiempo me decía que fuéramos a tomar, ¡así que lo vi como a modo! Ella se veía bien, una calza negra que transparentaba su cachetero, su blusa escotada y bien peinada la verdad se veía fenomenal. Todo se desarrolló como siempre, bromas, risas, alcohol, baile y arrimones, justo en los arrimones, ella de forma burlona me dijo: B: ¡Ya se te paro, uhm y eso que no te hago nada! L: Jajá, no aún no se para, ¡si se hubiera parado ya habías perdido! B: ¿Uy, pues que tripee o qué? ¡Jajá! L: ¡Si gustas puedes calarme, jajá! En eso, ella me acaricio la verga con sus manos, la apretó de forma tosca, yo solo la miré con ...
... cara de molestia, ¡pero sonreí al final! L: Mira, ¡no le busques! B: ¡Ya te sentí, jajá! L: ¡Bertha, me vas a tener que cumplir! B: ¡Más bien te voy a enseñar! L: ¡Jajá, el que te va a terminar por matar rico, soy yo! B: ¡Pues vamos! L: ¡Vámonos pues! Salimos del lugar y llegamos al motel más cercano, durante el camino nos íbamos agasajando, le agarraba sus nalgas el daba pequeños besos, ella me abrazaba y me tocaba la verga, ¡la verdad la señora me tenía con ganas de coger! Al entrar al cuarto inmediatamente la ropa voló, desnuda pensé que se vería mal, pero no, la verdad pese al sobre peso, mantenía sus cosas bien puestas en su lugar. Lo primero que hice fue lamer sus melones de pezón oscuro, los succionaba y mordía, ella sonreía mientras me quitaba el pantalón, ¡le lamía el cuello y bajaba nuevamente a sus tetas! L: ¡Chiquita! ¡Están ricas tus tetas! B: Ah, que duro te sientes, ¡déjame verte! Me quito el bóxer y miro mis 21 cm firmes y venosos, ¡ella abrió los ojos y tartamudeo un poco! L: Que, ¿impresionada? B: ¡Tenía años que no veía una así! L: ¡Prepárate para lo bueno! B: ¡Cabrón! Me acosté en la cama y ella fue directo a mi verga, la lamia como paleta y después tragaba como si fuera una víbora, me encantaba su sexo oral, ¡la doña tenía experiencia lamiendo y me tenía más duro que un fierro! L: ¡Bertha, uhm! B: ¡Uhm, que rica! La tomé de su cabeza y le impedía separarse de mi palo, comencé a mover mi pelvis y ...