-
Anal a Bertha, la madura de mi trabajo
Fecha: 12/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... y la empujaba hacia mí, ella gritaba, pero comenzaba a moverse, ¡prácticamente su dolor se estaba convirtiendo en placer! No me bastaba con tenerla si, le daba de golpes en las nalgas, le jalaba el cabello, ¡esa señora ya era mi puta y estaba dispuesto a llenarle el culo con mi semen! L: ¿La saco? B: ¡No!!! ¡Sigue, uhm! L: ¡Que rico! B: Ah, así, uhm, no pares, ¡mi culo es tuyo! L: ¡Si, que rica perra! B: ¡Si soy tu perra, uhm!!! La acosté boca arriba y levanté sus piernas dejando su culo parado y listo para seguir recibiéndome, apoyándome en sus ricos muslos, ¡continuaba empalándola! Bertha tenía los ojos vidriados, unas lágrimas salían de ella, pero continuaba pidiéndome verga! B: ¡Así papi, uhm! L: ¡Que rico culo! B: ¡Ah, esto es fantástico!! L: ¡Te voy a llenar de mi leche! B: ¡Si!! ¡Mis embestidas eran aceleradas, su culo ya chillaba, mi verga entraba y salía, estaba a punto de hacerme venir y de que se viniera de nuevo! Unos cuantos movimientos desenfrenados bastaron para que mi elche le llenara el culo, un grito de placer en ambos ...
... inundo la habitación, otro orgasmo fue obtenido, ¡la doña con el ano maltrecho gemía y disfrutaba el orgasmo que le genere! B: ¡Ah, Luis! L: ¡Uhm, que rico! B: ¡Hace años que no me cogían así! L: ¡Sé que nunca te cogieron así! La cogí unas veces más, la llena de semen todas las veces, ¡hasta que aproximadamente a las 6 am la tenía dándome unas mamadas! L: ¡Saca lo último! B: ¡Uhm, uhm! L: ¡Ah, ahí va! B: ¡Mmmm! Mi leche inundaba su boca, Bertha estaba llena de mi por todo su cuerpo, la señora me había dado batalla y aunque la deje toda maltrecha, ¡me hizo sentir un orgasmo maravilloso! Salimos del Motel y me invito el desayuno, ahí continuábamos charlando de lo rico que la pasamos, ¡me confeso que aún estaba casada, pero su marido no mas ya no! Me sentí su macho, su dueño, me despedí dándole un tremendo beso y apretando sus nalgas, diciéndole que el lunes esperaba que fuera de calza, ¡que me la paraba cada que lo hacía! A partir de ese día, ella sigue viniendo así y de vez en cuando, ¡nos escapamos a la hora de la comida y le reviento su rico culo!