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Mario (02 de 22): Un comienzo
Fecha: 14/01/2023, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... líquido que expulsaba en gotas gordas y brillantes. Al fin introduje unos centímetros en mi boca, el sabor me sabía rico, delicioso, y la verga era una pura belleza que acompañaba el varonil contorno. -Me gusta papi, definitivo que me encanta. -era cierto y no una actuación aduladora, me encantaba tener la cara enterrada entre sus testículos, olerlos, lamiéndolos y comiéndole la enorme verga ahora dura como un riel de ferrocarril. Guillermo solo gruñía y temblaba con mis caricias. -Para, para ya, o conseguirás que me corra. -Si papi, pero está muy rica tu verga. -Ven precioso sube a la cama, vamos a mirar que otra cosa podemos hacer. -el momento se acercaba y sentía algo de temor, mi culito no estaba entrenado para recibir ese enorme tronco de carne, pero otros lo había echo antes y yo no iba a ser menos. -¿Tendrás cuidado papi, no me harás daño? -Solamente el necesario pequeño, así debe de ser, una hembra siempre será una hembra, tanto si se la das por coño o por el culo, la primera vez es dolorosa no te voy a engañar, pero seré cuidadoso para no romperte. Guillermo era un hombre entendido y sabía de todo esto, confié en su pericia de macho experimentado y me sometí a su voluntad, algunos momentos fueron sublimes mientras me preparaba el culo, con una boca sabia que sabía comer y lamerme el ano, y con tiernos mordiscos en mis redondas nalgas. Se esforzó en ir lento, primero un dedo, mucha lengua y cantidad de besos y caricias entre descansos, así ...
... hasta que me tuvo preparado y podía meter tres dedos en mi ano sin que me doliera, hasta que llegó el momento esperado…, y temido -Te la voy a meter a cuatro patas, yo lo controlo mejor. -Como tu mandes papi, pero ten cuidado. -Estas muy abierto y te entran tres dedos, prueba tu. -lo hice, podía meterme con facilidad tres de mis dedos, inferiores en grosor a la verga que me iba a perforar. Estuvo un tiempo más besándome recargándose en mi espalda, con la verga haciendo contacto con mi ano para que la reconociera y la deseara, moviéndola arriba y abajo, besos y más besos, más lamidas de culo, una crema que me introdujo con los dedos. -Ya está listo para ser mujer. -pasó un brazo por debajo de mi barriga para evitar que escapara o cayera, y con la mano derecha se sujeto la dura lanza de carne y la apunto en mi ano. A pesar de poderme meter tres dedos, la verga era más gorda, se le doblaba y tenía que ayudarse sujetándola. -Ábrete más pequeño, entrégate y relaja el culo, no quiero hacerte daño. -hacia lo que me pedía o lo intentaba hacer, pero la presión de la verga en la entrada me ponía nervioso y comenzaba a hacerme daño. Enterré la cara entre la ropa de cama y elevé el culo sacándolo hacia él, buscando una postura que permitiera que el glande comenzara a perforarme. La presión era terrible, tiraba de mi cuerpo hacia él con el brazo bajo mi tripa atrapando mi polla, no sé en que momento me había quitado las braguitas y abrí las piernas todo lo que pude ...