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¡Ay que me corro, papá, ay que me corro!
Fecha: 15/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
... que pare? -Termina el masaje. Mateo metió la mitad de un dedo pulgar dentro de su culo y después la mitad del otro dedo pulgar dentro de la vagina, Caridad moviendo el culo de abajo a arriba, de arriba a abajo y alrededor, le dijo: -Vas a hacer que me corra, papá. -Eso pretendo. Segundos después se corrió diciendo: -¡Me corro, papá! Al acabar de correrse se dio la vuelta y le dijo: -Hazme correr otra vez. Mateo le metió dos dedos dentro del coño empapado. Acaricio su punto G cada vez con más rapidez hasta que Caridad gimiendo levantando la pelvis, dijo: -¡¡Me viene otra vez!! Al acabar le metió la verga. -¡Sabía que me la volverías a meter! -Solo un poquito y ya me corro. El poquito ya duraba diez minutos cundo Caridad entre gemidos le dijo a su padre: -Me vas a hacer correr de nuevo. Le dio la vuelta, la puso a cuatro patas, le separó las nalgas con las dos manos y le metió la punta de la lengua dentro del ojete. -¡Qué gusto! Metió y sacó la lengua en el ojete más de una docena de veces y después dejó la punta de la lengua en la entrada. Caridad movió su culo de delante hacia atrás y de atrás hacia delante para que su lengua entrase y saliese del culo. -No me creo que esté haciendo ...
... esto. -Goza y calla. Al poco comenzó a gemir. -Me gusta mucho, mucho, mucho. Mateó le cogió una mano y se la llevó al coño mojado. Caridad comenzó a masturbarse. En nada le dijo: -Me voy a correr, papá. Se dio la vuelta, se abrió de piernas, le cogió la cabeza a su padre y se la llevó al coño. -Estoy a punto, come. Y tanto que estaba, ni diez segundos tardo en correrse en la boca de su padre. Después de correrse, le dijo Mateo: -¿Y ahora qué te gustaría, hija? -Me gustaría que volvieras a tu habitación, que me mandes las fotos y los videos a mi móvil y que los borres en el de Robert. -¿Sin correrme? -Sin correrte. Puedes pasar videos y fotos a tu móvil y masturbarte con ellos. Eso si quieres volver a follar conmigo. Mateo se le dibujó una sonrisa en la cara, y aunque su verga lloró dos lágrimas de aguadilla, él sabía lo que le convenía. -Tú mandas, hija, tú mandas. Mateo fue a su habitación pasó los videos y las fotos a su móvil y al de su hija y estampó el teléfono móvil de Robert contra el piso. Al llegarle a Caridad las fotos y los videos puso aquel en que se estaba masturbando y mientras su mano derecha se metía dentro del pantalón del pijama, dijo: -¡Qué buena estoy! ¡¡Papá, ven!! Quique