-
El lado oscuro de Luna (Capitulo II)
Fecha: 16/01/2023, Categorías: Confesiones Autor: D. Alexander, Fuente: CuentoRelatos
... terapeuta" por llamarlo de alguna manera, me estaba calentando, debo reconocer que mientras le contaba lo del chico en el auto mi vagina se contraía y hasta me sentí muy húmeda, no sé si por recordar ese momento, o porque se lo estaba diciendo a un hombre apuesto, alto, de piel blanca, cabello negro que pinta algunas canas, barba canosa bien cuidada, rasgos gruesos, con anteojos a la moda, cosa que lo hacían lucir más interesante, el cual le calculo unos 50 años ¡Pero bien llevados! Esa confesión me produjo morbo; y mientras narraba la situación en vez de ver al chico fantasma, a quien realmente veía en la escena era "al terapeuta". Que cosa más loca, pero me gustó imaginar que era ese cincuentón que estaba conmigo dentro de ese incómodo auto. Mi mente se puso más creativa y comencé a fantasear con él. Que entraba de improvisto a mí habitación y estando parada ahí en ropa interior y sandalias, me tomaba por las caderas, pegando mi espalda a su pecho y su miembro erecto entre mis glúteos, paseando sus manos por mi abdomen hasta terminar en mis grandes pechos al cual apretaba con deseo desenfrenado, mientras yo sentía su cálida respiración en mi cuello, mi piel se eriza, cierro los ojos, siento como mi entre piernas tiene contracciones, mi pantys comienza a mojarse, sus manos bajan hasta mi húmeda cueva el cual acaricia suavemente, mete la tela en medio de ella dejando mis labios desnudos y con dos dedos explora mi sexo en busca de mi clítoris, al encontrarlo lo frota ...
... mientras narra en mi oído lo que está haciendo y en voz baja me dice – Sé que te guste desde que me viste y tú también me gustas, sé que te agrada como masturbo tu vagina mientras sientes mi erección pegada en tus nalgas. Mi mente estaba fabricando esa fantasía, la sentía tan real que gemía de placer, ahí parada mis piernas abiertas perdían equilibrio, podía sentir su calor corporal, sentía que mis dedos eran los de él, seguí frotando, aún con los ojos cerrados me fui agachando, hice la forma de un puente colocando una mano atrás en el piso para sostener el peso de mi cuerpo y con las piernas abiertas me incliné hacia adelante, mi otra mano estaba metida dentro del pantys frotando con pasión, abrí los ojos y lo que veía me excitaba más. Veía a una mujer morbosa, llena de una loca lujuria masturbándose frente al espejo, mi cara era otra, mi cuerpo no era el mismo, ya mis gemidos estaban pasando a gritos descontrolados, la imagen que proyectaba el espejo me excitaba tanto o un poco más que imaginar estar con mi "terapeuta". Subía y bajaba el cuerpo, por momentos llegaba a mí mente la imagen como sí el estuviera en posición de perrito metido en medio de mis piernas lamiendo mi vagina y eso de verdad que me ponía más caliente. Seguí acariciando el clítoris hasta alcanzar el orgasmo más deseado de mi vida. Caí tumbada boca arriba en el piso, suspirando y cansada, luego me fui a ducharme y a seguir recordando ese placentero momento, mientras el agua corría por mi cuerpo pensaba en ...