-
Balseros (VII): El Mustang amarillo o un balsero con suerte
Fecha: 16/01/2023, Categorías: Gays Autor: ThWarlock, Fuente: CuentoRelatos
... más derecha también. Me agarró por el pelo y me paso la cara por la barriga nuevamente, como sugiriendo que le había gustado lo que había hecho anteriormente, seguí mi juego hasta que terminé totalmente acostado encima de él. Lo volví a besar esta vez, metiendo mi lengua bien adentro y mordiendo suavemente su labio inferior. Entonces acarició mi espalda hasta ir a dar justamente en mis nalgas Luego de apretarlas un poco, me dijo: Yo no me dedico mucho a esto, pero ese culo o me tiene loco. "Ojo por ojo, y diente por diente" le susurre al oído, a lo que él respondió: Yo nunca me la he metido, y he mamado poco. Siempre hay una primera vez, le dije. Y recordé las palabras de Yovany, que me comentó una vez: “Psicológicamente hablando, una negación de esa índole es señal de que ya lo ha hecho otras veces o está dispuesto sin ninguna objeción". Enséñame a mamar me decía con su voz ronca y varonil, mientras jugábamos desnudos en su cama. Mientras más oía su voz, más me excitaba, lo puse entonces a mamar de todas las formas que yo conocía. Caímos casualmente en un 69 mientras él “practicaba” muy bien, lo que supuestamente acababa de aprender, por último, logré encontrar su culo, que para sorpresa mía era bien lampiño y parecía que hubiesen andado bastante ahí. La teoría de mi amigo no falla pensé, y comencé a chupar su delicioso hueco, que abrió paso a mi lengua rápidamente. Como respuesta, apartó completamente mi pinga de su boca, para sentarse encima de mi cara y comenzar a ...
... mover la cintura descontroladamente, mientras agitado, gemía sin parar. Mi excitación ante tan nueva experiencia fue tal, que mi pene, sin tocarlo siquiera, erupcionó como un volcán, soltando toda su caliente lava, encima de mi abdomen. Al ver aquello, mi improvisado amante volvió a posicionarse, esta vez encima de mí, mientras rozaba su cuerpo contra el mío, provocando que toda mi leche resbalara en nuestro abdomen. ¿Te gusta? preguntaba, ¿quieres más? decía sin dejar de moverse. Al sentir tan erótico roce por todo mi cuerpo, mi miembro paso de una erección a otra sin pasar por estado de flaccidez alguno. ¿Tienes condones?, pregunté; Debajo de la almohada indicó él. Luego de enfundar mi machete dentro de la lubricada vaina, rocé varias veces mi instrumento entre sus sensuales nalgas. De veras no supe cómo ni cuándo se perdió del todo en aquella caliente y experta cueva, mientras él decía: Me partiste el culo, cabrón, ¿te gusta? Yo, para no arruinar el momento, ni sus fantasías, solo seguí su juego, notando que eso lo excitaba más ¿Te duele papi? le pregunté, a lo que él respondió entre gemidos, no importa macho, goza ese culo que es tuyo. Me pasé como media hora, bombeando mi pinga sin parar mientras él se daba placer a horcajadas encima de mí, luego lo viré boca abajo y lo penetré nuevamente, mientras jugaba con su nuca y sus orejas; Entonces le pregunté si le gustaba que un machito de solo 23 años le había quitado su virginidad y su honor de hombre a lo que me respondió con ...