1. Mi tío sexagenario, la vecina y yo


    Fecha: 25/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Atzar, Fuente: CuentoRelatos

    Ese domingo se celebraba la fiesta del barrio. El plato fuerte de la mañana era el tradicional partido de solteros contra casados siempre muy disputado. Yo asistía de espectador debido a una lesión en el tobillo que me había impedido jugar. El partido acababa de iniciar la segunda parte cuando detrás de mí sentí una cálida voz femenina.
    
    —Hola vecino, no juegas hoy?
    
    Era mi vecina Marta, iba acompañada de una amiga y estaba espléndida con un ligero vestido de tirantes sin apenas escote, pero marcando toda su espléndida figura y su ya prominente barriguita.
    
    —Ya me gustaría, pero me torcí el tobillo y no puedo jugar...
    
    —Qué pena, por cierto... —Dijo sacando su móvil del bolso.
    
    —Podrías darme tu móvil profesional.
    
    —Eh, si, si claro. Es el 678…
    
    Su amiga se quedó un poco parada, pero ella enseguida dijo sonriente:
    
    —Siempre va bien tener a mano el teléfono de un buen abogado. Verdad vecino?
    
    —Cierto, nunca se sabe...
    
    —Ya sabéis, siempre a vuestra disposición... —Dije con la mejor de mis sonrisas.
    
    Y despidiéndose se alejaron hacia la salida.
    
    Yo las seguí con la mirada y contemplando su redondeado trasero no pude evitar recordar la última imagen de su culo abierto rezumando semen después de la gran follada que tuvimos dos semanas atrás.
    
    Finalmente volví la vista al partido y a los 5 minutos me interrumpe un inesperado SMS:
    
    “Te espero en los lavabos junto a los vestuarios. Te necesito. Marta.”
    
    Joder, para eso quería el móvil la muy zorra. ...
    ... Miro mi reloj quedaban 30 minutos para que acabe el partido.
    
    Los vestuarios se encuentran en el sótano del polideportivo ahora vacíos puesto que se estaba disputando el partido. Así que me apresuré a bajar.
    
    Entré y no vi a nadie, iba a volverme cuando desde atrás unas manos taparon mis ojos y sentí la tibia dureza de unos pezones en mi espalda.
    
    —¡Sorpresa! ¿Quién soy?
    
    —Estás loca vecina... ¿qué quieres?
    
    Con su lengua rozando mi oreja me susurró…
    
    —Quiero tu polla… desde que me follaste nadie me ha tocado y estoy que ardo…
    
    Y con su mano masajeó mi entrepierna notando como mi verga se endurecía casi instantáneamente.
    
    —Aquí nos pueden pillar, vamos a otro lugar… —dije sin mucho convencimiento.
    
    —No, necesito sentirla ahora, venga fóllame maricón…
    
    Eso ya me puso a cien… Se va a enterar la muy viciosa.
    
    —Quítate las bragas —le dije al tiempo que me la sacaba por la abertura de la bragueta.
    
    Ella obedeciendo se sacó las bragas y las metió en su bolso. Yo aproveché para bajarle los tirantes y liberando sus estupendos pechos le chupe sus endurecidos pezones.
    
    —Arrodíllate y pónmela a tono… venga putita que te voy a dar lo que tanto pides.
    
    Ella complaciente se arrodilló y me regaló una breve mamada ya que en cuanto la tuve bien dura la apoye contra el lavabo y sin contemplaciones se la metí desde atrás. Se la metía profundamente con rudeza y la sacaba del todo para volver a enfundarla, me daba igual su embarazo. Al tiempo le masajeaba los pechos ...
«1234...»