1. Mi tío sexagenario, la vecina y yo


    Fecha: 25/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Atzar, Fuente: CuentoRelatos

    ... mi tío seguro que no le haría ascos a una embarazada sedienta de polla. Además el pobre a sus 61 años a saber el tiempo que no mojaba con una mujer ‘decente’.
    
    Un par de horas después. Ding... dong...
    
    Abrí la puerta y allí estaba ella con su cara angelical de siempre.
    
    La hice pasar y cerrando la puerta tras ella le dije:
    
    —Espera, quiero comprobar si me has obedecido.
    
    Y apoyándola en la puerta introduje mi mano por debajo del vestido, lentamente recorrí el corto camino hasta encontrar su sexo desnudo y mojado. Marta suspiro al empezar a pajearla mientras chupeteaba su cuello y nuca.
    
    —Ahhh... cabrón, follame ya... ahhh... nooo
    
    Mi dedo índice invadía ahora su recto bien untado de flujos y Marta empezaba a temblar al sentir mis dedos en su recto y vagina simultáneamente.
    
    Yo también me estaba calentando.
    
    Con mi otra mano bajé el cierre posterior de su vestido y le bajé la parte superior liberando sus pechos pasando a besarlos y lamerlos con auténtica devoción.
    
    El trabajo de mis dedos en su clítoris y agujeros junto con el chupeteo de sus pezones hizo que se viniera de forma suave deshaciéndose en gemidos.
    
    —Ahhhh... dios... me estoy corriendo...
    
    Era demasiado sus jugos rebosaban empapando mi mano.
    
    —Así venga... córrete zorra...
    
    Esperé que cesaran sus temblores y la lleve al buff del sofá, allí la tumbé y le acerqué mi polla a su boca.
    
    —Vamos, trabájame un poco la polla antes de follarte como te mereces.
    
    Ella complaciente empezó a ...
    ... lamerla con pasión y al momento me la puso bien dura.
    
    —Venga maricón, fóllame ya de una vez... Necesito sentir una buena polla.
    
    Dicho eso se puso en cuatro encima del buff y recogiendo su vestido dejo a la vista sus dos agujeros.
    
    Viéndola así con el vestido enrollado en su cintura dejando ver sus hermosos senos colgando y su culo abierto, no pude más y se la metí de una estocada hasta el fondo del coño.
    
    —Ahhhh… cabrón, siii... dame más.
    
    Marta jadeaba como una loca a cada embestida hasta que se corrió de nuevo entre gemidos de placer.
    
    Yo ya más controlado paré y le dije:
    
    —¿Quieres más?
    
    —No pares, sigue... necesito más polla.
    
    —¿A si? ¿y por aquí también?
    
    Y diciendo eso se la empecé a introducir por el culo aunque solo la punta, para tantear.
    
    —Ahh... cabrón... que haces, sigue métela todaaa...
    
    —No, vecinita quiero que sea tu culo quien se trague mi polla así que empuja.
    
    Ella excitada más que nunca obedeció y con suaves vaivenes de su culo fue engullendo por su ojete la totalidad de mi polla.
    
    Y entonces, de pronto, se paró en seco. Enseguida vi el porqué, a pocos metros mi tío estaba contemplando la escena.
    
    Estaba semidesnudo solo cubierto por unos calzoncillos que marcaban un tremendo bulto lo que junto con su mirada babeante denotaba su excitación por la escena que estaba viendo.
    
    Ella hizo intención de salirse, pero yo sujetándola le dije:
    
    —Quieta, parece que vas a tener doble ración hoy.
    
    —Tío venga acércate y siéntate en el sofá ...
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