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Mi tío sexagenario, la vecina y yo
Fecha: 25/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Atzar, Fuente: CuentoRelatos
... apretando sus erguidos pezones y le susurraba lo zorra y viciosa que era al dejarse follar en cualquier sitio engañando a su marido. No tardé en sentir las convulsiones de su orgasmo y aprovechando ese momento lubriqué con sus flujos su rosado ano y sin más dilación se la metí lentamente, pero sin parar hasta el fondo. Sacándole un estremecimiento y leve suspiro no sé si de dolor o placer. —Cabrón, como te aprovechas… ahhh... La tía era una verdadera puta, le gustaba hasta por el culo. En eso estaba gozando de las estrecheces de su recto cuando oímos unos pasos provenientes del pasillo. —Viene alguien, escondámonos en una letrina —le dije sacando la polla de su ano. Nos dirigimos a la letrina más próxima y sentándome en la taza le dije: —Cierra y no hagas ruido. Ella cerró la puerta y poniéndose de cuclillas recogió mi polla, todavía fuera del pantalón y se la metió en la boca iniciando una experta mamada alternando profundas succiones con suaves lamidas a lo largo del tronco y capullo. Yo en silencio lo único que podía hacer era disfrutar de la faena y aprovechar su posición para acariciar sus pechos desnudos. La persona que entró en una letrina cerca de nosotros orinó y se fue enseguida sin percatarse de nuestra presencia. Pero Marta seguía degustando mi polla y de vez en cuando me pajeaba al tiempo que su lengua rozaba mi capullo, estaba ya apunto de venirme cuando de pronto… —Marta, estas por aquí… —la voz de su amiga provenía del ...
... pasillo. —Mierda… —Es Elena mi amiga, que ha vuelto de un recado y me busca. —Dijo Marta dejando de mamar. —Estoy en el lavabo, ya voy Elena. —Vale, pues te espero fuera… Y acomodándose el vestido se puso las bragas. —Siento dejarte así, pero si no me voy sospechará… uff yo tampoco he tenido bastante, necesito más polla. —Ya, al menos tú te has corrido, a mi mira como me has dejado. Mi polla todavía apuntaba al cielo. —Líbrate de tu amiga y acabamos lo que hemos empezado. —Mejor esta tarde, sino mi amiga al final se imaginará algo. Esta tarde a las 3 mi marido tiene comida con sus amigos ¿dónde quedamos que no sea en mi piso? Pensé rápido, en mi piso estaba mi tío de visita unos días, pero a esa hora dormía la siesta, así que le dije. —Ven a mi piso te estaré esperando. Ah! y no lleves nada debajo del vestido no quiero perder tiempo —le dije seriamente. No contestó. Me espetó un morreo de lengua bien profundo que casi me deja sin respiración antes de irse corriendo para arriba. Esperé un par de minutos y salí con tiempo para ver los últimos 10 minutos de partido. En el otro lateral ella modosita estuvo hablando con su amiga hasta que al finalizar el encuentro sus maridos las saludaron con un breve beso y partieron juntos al vestuario. Yo me fui a casa a comer y adecentar un poco el piso. Me preocupaba que mi tío estuviera en casa, pero al final pensé que si se despertaba no me importaría en absoluto compartir a mi vecina con él. Conociendo a ...