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Una divorciada necesitada
Fecha: 25/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Normalmente dejo parte de mis vacaciones para el mes de septiembre, en concreto, para la segunda quincena. Suelo acudir a un pueblo de la costa de Cádiz y allí disfruto de quince días de playa de forma más tranquila que en la temporada alta de verano. El pasado 14 de septiembre comenzaron mis vacaciones y llegué a esa localidad costera, donde tres días más tarde me ocurrió lo que voy a contar a continuación. Por la tarde, sobre las 16.30, fui a la playa y elegí una zona que conozco bien de otros años y que sé que suele estar casi desierta de bañistas a estas alturas del año. Solo puedes llegar a pie, caminando por un estrecho sendero de tierra unos 10 minutos desde el final de lo que es el paseo marítimo o la zona principal de la playa. Como he dicho antes en esta época ya no suele haber bañistas en esa zona (los pocos que quedan acuden a la playa principal) y únicamente de vez en cuando pasa algún lugareño paseando por allí. Bajé las escalerillas que dan acceso a la arena, anduve varios metros a la derecha y coloqué allí mi toalla. Tras acomodarme y relajarme un rato tomando el sol, decidí darme un baño, pues la temperatura era elevada y hacía calor. No es una playa nudista, pero como no había absolutamente nadie, aproveché para quitarme el bañador y bañarme completamente desnudo, como ya había hecho otras veces. La sensación de sentir el agua del mar acariciando mi cuerpo desnudo y aliviando el calor fue muy placentera. A los pocos minutos de estar en el agua, ...
... vi aparecer entre los arbustos que hay al lado de las escalerillas de acceso a la playa la figura de una mujer. Comenzó a bajar dichas escalerillas y a recorrer la arena de la playa. Supuse que pasaría de largo de donde yo había extendido mi toalla, pero me equivoqué por completo: se detuvo a escasos 4 o 5 metros. Empezó a sacar su toalla del bolso de playa que llevaba y la colocó sobre la arena. Me quedó claro que la mujer iba a ponerse a tomar el sol casi a mi lado y que yo estaba desnudo y que tendría que salir así del agua y llegar hasta mi toalla pasando por delante de aquella mujer. Ella tendría unos 50 años (luego supe que tenía 55), era rubia de bote, con el pelo recogido en una cola, su cuerpo era bonito y esbelto pese a la edad y llevaba una camiseta negra, unos shorts vaqueros cortitos, que le tapaban poco más que los glúteos y unas sandalias blancas con algo de cuña, que se las había quitado en cuanto pisó la arena de la playa. Mientras yo continuaba en el agua esperando inútilmente a salir sin ser visto desnudo, ella comenzó a desvestirse: se quitó primero la camiseta y después los ajustados shorts vaqueros. Eran tan ceñidos que tuvo que agarrarse con una mano la braguita del bikini mientras se los quitaba, para no dejar su sexo al descubierto por el hecho de que se le bajara también la braguita. Guardó las dos prendas en su bolso, se llevó las manos a la espalda y se desabrochó la parte superior del bikini negro, que dejó caer dentro del bolso. Sus dos tetas ...