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Una divorciada necesitada
Fecha: 25/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... grandes, algo caídas y con las areolas marrones quedaron al descubierto. Se giró para cerrar bien el bolso y, para mi sorpresa, la braguita negra del bikini resultó ser un tanga. La postura de la mujer, agachada mientras cerraba el bolso, dejaba ver el fino hilo del tanga hundiéndose provocativamente entre los glúteos. Se sentó en la toalla y comenzó a ponerse crema solar por todos los poros de su cuerpo: primero por su rostro, por el cuello, por la espalda, hasta que llegó a los senos. Mientras se los embadurnaba de crema, estos botaban hacia arriba y hacia abajo. Lentamente fue bajando por el resto de su cuerpo. Se puso de pie para darse crema en los glúteos y finalmente terminó poniendo crema sobre sus muslos. Aquella mujer me estaba causando una enorme excitación: todavía dentro del agua, me llevé la mano a mi polla y comencé a masturbarme mientras contemplaba el cuerpo semidesnudo de la madura. En medio de mi placer vi cómo se acercaba un hombre mayor paseando por la orilla. Tendría unos 65 años y cuando se percató de la presencia de la mujer en topless, se fue acercando disimuladamente hacia donde ella estaba, hasta pasar por delante mirándole descaradamente las tetas. Después continuó caminando hasta alejarse poco a poco. Yo no aguanté más y culminé mi masturbación eyaculando dentro del agua, mientras la mujer permanecía sentada sobre su toalla. Esperé un par de minutos para que mi verga se relajase y recuperase su tamaño en reposo y decidí salir por fin del ...
... agua. Respiré hondo y comencé a caminar, mientras el nivel del agua iba bajando y dejaba al descubierto cada vez más mi cuerpo. Terminé de salir del agua y comprobé que la mujer me miraba sin apartar la vista ni un segundo. Llegué a ponerme rojo de vergüenza cuando estaba pasando por delante de la madura y pensé en disculparme. Tapándome con las manos mis genitales le dije: - Perdone, pero cuando entré en el agua no había nadie aquí, por eso me he bañado desnudo. Espero no haberle causado ninguna molestia. Ahora mismo me vuelvo a poner el bañador. - Por mí no tienes que hacerlo, puedes tomar el sol como quieras, no me molesta en absoluto. Además ya te he visto desnudo, ¿no? Tengo que reconocerte que sabía que te estabas bañando sin el bañador, porque antes de bajar a la arena me metí entre los matorrales de arriba para hacer un pipí y vi que te metías en el agua desnudo- me comentó ella. Yo me quedé sin saber lo que decir y lo que hacer. La mujer continuó: - Mira, a mis 55 años ya no me voy a escandalizar por nada. Además, ya ves que yo estoy semidesnuda ante ti. Comprendí que ya no tenía mucho sentido que me tapara mis partes íntimas con las manos, pues ella ya me lo había visto todo, así que retiré mis manos y quedé completamente desnudo ante aquella mujer. Cuando iba a continuar andando hasta mi toalla, la mujer volvió a dirigirme la palabra: - Si te apetece, puedes coger tu toalla y sentarte aquí conmigo. Yo he venido sola y, la verdad, no me importaría ...