-
Una divorciada necesitada
Fecha: 25/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... tener algo de compañía para charlar un rato. Si vas a sentirte incómodo por tu desnudez, no te preocupes. Mira, me voy a quitar el tanga y así estamos en igualdad de condiciones y no tienes que sentirte cortado. ¡Ah!, y tutéame, por favor. Ante mi sorpresa, se puso de pie y empezó a bajarse el tanga, hasta que se lo quitó y lo guardó en su bolso. La mujer me acababa de mostrar su coño completamente depilado y con unos gruesos y carnosos labios vaginales. No lo pensé más, fui a por mi toalla y a por mi mochila y me dispuse a hacerle compañía a la madura. Sin embargo, la visión de aquel coño había hecho que mi polla se empezara a poner dura y empalmada y ella no tardó en darse cuenta y, mirándome la verga, dijo: - ¡Vaya! Parece que te ha gustado lo que has visto, ¿no? Casi tartamudeando le respondí: - La verdad es que sí. Tienes un cuerpo muy bonito. Siento esta reacción. - Es la segunda vez que te disculpas. Ya te he dicho que no tienes que hacerlo, que no me voy escandalizar por nada. Para mí es un halago que un hombre bastante más joven que yo sienta esa reacción al ver mi cuerpo. Por cierto, ¿cuántos años tienes? - Tengo 36 y me llamo David- le respondí. - Ya sabes que yo tengo 55. Me llamo Claudia- me dijo ella, mientras se levantaba y me daba dos besos en las mejillas. Al acercarse para besarme mi polla empalmada rozó la parte baja de su vientre y sus enormes pechos chocaron con mi torso. Sentí un intenso deseo sexual por dentro: me habían entrado ...
... unas ganas tremendas de hacer el amor con esa mujer, aunque trataba de disimularlo. Los dos nos sentamos sobre nuestras toallas y Claudia continuó hablando: - Quiero que sepas que yo también estoy disfrutando viendo tu cuerpo, que no soy de piedra. Te voy a contar una cosa: he estado casada 30 años y me divorcié hace dos. Pillé a mi marido en la cama con nuestra asistenta doméstica, de tan solo veinte añitos. Para mí fue un golpe duro comprobar cómo me engañaba con una chica tan joven que podía ser nuestra hija. Empecé a creer que ya no le gustaba a los hombres y pasé unos meses muy malos, hasta que hace poco decidí que no podía continuar así, que tenía que seguir disfrutando de la vida. Comencé a cuidarme más que antes, a vestir de forma más atrevida, a hacer topless en la playa (cosa que nunca había hecho estando casada) y a volver a sentir deseos sexuales. Después de todos los años de casada y de los dos que llevo divorciada, tú eres el primer hombre al que he visto desnudo. Y por si aún no te has dado cuenta, me has provocado un buen calentón. Has despertado en mí sensaciones que tenía olvidadas. Desde que me divorcié no he vuelto a follar y tengo ahora mismo unas ganas enormes de sentir tu verga dentro mí. Terminó de hablar y no me dio tiempo ni de reaccionar: con su mano agarró mi pene y comenzó a acariciarlo suavemente, mientras que con la otra mano jugueteaba con sus erguidos pezones. Poco a poco fue retirando hacia atrás la piel que recubre mi glande, hasta ...