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Aprendiendo a follar a su sobrina
Fecha: 26/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Basilio, un hombre de 55 años, moreno, con canas, alto y bien parecido, se sentó a una mesa de una terraza con la idea de tomar una cerveza. A su lado, en otra mesa, hablaba su sobrina Marisa y su nueva pareja, un joven que no llegaba a los veinte años. Escuchó cómo le decía la muchacha a su acompañante: -No puedo seguir así, Víctor. Me gustas mucho, pero una mujer necesita acabar y contigo no acabo. -Me dejas de piedra, Marisa. Basilio se metió en la conversación. -De piedra no sé si te dejó, pero dejar te deja. El joven miró para Basilio con cara de pocos amigos, y le dijo: -¡A ti quién te dio vela en este entierro! -Bien traído. Por no saber cómo echar un buen polvo estás en el entierro de vuestra relación. El joven era moreno, alto y fuerte y llevaba puesta una camiseta de tiras apretada al cuerpo, un pantalón vaquero donde se marcaba un buen paquete y cazaba unas playeras. Se puso alto. -¡O te callas o te quitó la cabeza de una hostia! Marisa se giró y le dijo a Basilio: -No te vi llegar, tío. Víctor le dijo a su pareja: -¡¿Es tu tío?! -Es, y es el más cabrón de mis tíos. Seguro que si le pides que te enseñe a echar un buen polvo te enseña. Víctor no sabía a qué atenerse. -¿Os tenéis odio o mucha confianza? Llegó el camarero e interrumpió la conversación. -¿Lo de siempre, Basilio? -Sí, una Estrella Galicia bien fría. Al irse el camarero, le respondió Marisa: -Ni una cosa ni la otra. El joven le dijo a ...
... Basilio: -Disculpa, me cogiste en un mal momento. -No hay nada que disculpar, chaval, la culpa también fue mía. No debí meter las narices donde no me llamaban, pero cómo fui joven y sé que los jóvenes andan siempre con prisas al follar... Yo era uno de ellos. No miraba por el placer de la mujer de turno, hasta que me di de cuenta de que ese no era el camino para dejar huella en ella. Para que nunca te olvide hay que echarle un buen polvo. Marisa le preguntó a su tío: -¿A qué llamas tú un buen polvo? Al novio no le sentó nada bien -¡Marisa! -¡¿Qué?! Tengo mis necesidades. -¡Marisa! -Me vas a acabar con el nombre. Que te lo explique. Te estoy dando la última oportunidad. Basilio se ofreció para instruirlo. -¿Quieres saber cómo se echa un buen polvo, chaval? El joven se agarró a aquel clavo ardiendo. -Desde luego que sí. -Al comenzar debéis besaros unos cinco minutos de pie o en cama y si ponéis música de fondo, mejor. Después os desnudáis uno en frente del otro. Luego la echas en la cama y le comes las tetas entre diez y quince minutos mientras la masturbas suavemente. Antes de dejar de mamarle las tetas, que supongo que se las sabes mamar. Víctor creía saber. -Claro que sé. Marisa no estaba de acuerdo. -No, no sabes. -A ver, no tiene mucha ciencia. Las coges con las dos manos por la parte de abajo, masajeas y aprietas sin fuerza lames los pezones, suave, apretando la lengua contra ellos. Lames las areolas, alrededor, ...