1. Aprendiendo a follar a su sobrina


    Fecha: 26/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... Tiempo después echó hacia atrás el capuchón del clítoris. Un glande del tamaño de un guisante quedó al descubierto. Rozó la punta de la lengua contra él varias veces antes de presionar un poco con la lengua plana y hacer lentos movimientos circulares sobre él. Marisa abrió más las piernas, piernas que ya tenían las rodillas flexionadas, echó la cabeza hacia el lado izquierdo y metió en la boca el dedo medio de su mano derecha. La lengua dejó de hacer movimientos circulares sobre el clítoris y lo enterró en su coño, luego salió lentamente hasta cubrir de nuevo el clítoris erecto, lo lamió y volvió a bajar para volver a enterrarse en aquella cuevita llena de jugos, después le levantó el culo con las dos manos y le lamió el ojete. Subió apretando su lengua contra el coño empapado, y se lo lamió de bajo a arriba... Lamió cada vez más aprisa hasta que Marisa retorciéndose, dijo:
    
    -¡Qué barbaridad de corrida!
    
    Lo fue, descargó copiosamente en la boca de su tío mientras se convulsionaba, gemía y temblaba. Basilio no quitó en ningún momento la lengua de su clítoris. Al bajarle el placer puso su lengua en la parte inferior del clítoris cubriendo con sus labios la parte superior. Movió la lengua dentro y fuera de la vagina. Marisa movió su pelvis de abajo a arriba y de arriba a abajo y al ratito se volvió a correr.
    
    -¡Estoy en la gloria! ¡¡Me corro, tío, me corro!!
    
    Al acabar le dio la vuelta, la cogió por la cintura, Marisa levantó el culo y la lengua de Basilio se dio un ...
    ... festín con su culo. Ella de cuando en vez buscaba con su coño la lengua, Basilio se lo lamía y después volvió a trabajarle el culo, lamiendo su periné, su ojete y metiendo y sacando su lengua de él. Cuando la tuvo a punto de correrse le volvió a dar la vuelta. Puso sus piernas sobre sus hombros y lamió coño y clítoris de abajo arriba hasta que Marisa, se corrió como una loba.
    
    -¡Qué buenooo!
    
    Cuando dejó de convulsionarse, de gemir y de temblar, Basilio, que nuca había tragado tantos jugos en su vida, la dejó boca arriba sobre la cama y Marisa le dijo:
    
    -Eres increíble. No sé cómo puedes seguir aguantando sin meter. Otro ya me habría clavado.
    
    -Yo no soy otro.
    
    -Eso es obvio.
    
    Cómo su respiración aún no volviera a la normalidad, le preguntó:
    
    ¿Quieres que te traiga algo para reponerte? Pareces agotada.
    
    -¿Cómo qué?
    
    -No sé, un vaso de leche...
    
    -Que sea de vino.
    
    Basilio volvió con un queso de tetilla, pan, dos vasos, una jarra de vino, un cuchillo y un paño.
    
    -¡¿Qué traes ahí? Si hace nada que comimos.
    
    -Tienes que comer más que estás muy flaca.
    
    Marisa, sentándose en el borde de la cama, le dijo:
    
    -Habrá que comer. ¿Quieres saber algo increíble?
    
    -Quiero.
    
    -Hacía más de cinco años que no comía carne. Me había hecho vegetariana.
    
    -Me alegro de que dejaras esa tontería
    
    -Por un día tío, por un día.
    
    -Eso de ser vegetariana no lo entiendo. ¿No comes una buena polla si estás cachonda?
    
    -Claro que sí.
    
    -¿Y la polla no es carne?
    
    -Sí, ...
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