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Memorias inolvidables (Cap. 24): Definitivamente me voy (2)
Fecha: 29/01/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... hablado con ella lo saben menos yo. Me presenté. Me recibió bien, me ofreció una cocacola y ella se tomó un te. Me contó que tenía en la sierra un campo bastante extenso, que estaba yermo, que tenía un refugio más o menos, quizá con goteras, pero que yo podría arreglar y vivir allí para desbrozarlo; mientras, si no nieva, podría sembrar algo para mí provecho. Su intención era venderlo, pero yermo todo el terreno nadie lo quería. Quedó conmigo que me podría enviar la paga o comida. Le indiqué el número de mi cuenta bancaria para que lo depositara allí que yo ya me compraría lo necesario. Quedó en darme 800 euros al mes. Cuando le conté a mi abuelo se enfadó y la llamó para decirle que fueran al menos 1000 euros, que yo iba a trabajar duro. Ella me dijo que le gustaría tenerlo preparado para la primavera. Le dije que sí sin saber cómo estaba aquello. Pero me dije a mí mismo que ganar unos 4000 euros durante el invierno no me iría mal. Mi tía Luisa cumplió como quizá os cuente más adelante. Cada mes engrosaba mi cuenta en mil euros. Entonces decidí ir un día de estos a mi casa para poderme despedir definitivamente. Ese día salí feliz de ver a mi tía, pero con lo que le dijo mi abuelo, todavía me puse más feliz. Fui a ver el campo y la casa con las indicaciones que me dio mi tía y con la llave del refugio en mis manos. El mundo me cayó a los pies. La hierba de los bancales en toda la bajada de la montaña estaba alta y de muchos años abandonada, aquello era como un colchón ...
... inmenso de hierba seca, húmeda y podrida, llena de alimañas. Pensé aliviado que ya estaba cerca el invierno y las alimañas, culebras, víboras, arañas y ratas, estaría aletargadas o lejos de allí. La casa de albergue era de piedra y dentro estaba llena de basura, telarañas y estiércol de animales. Pensé: «Es lo primero que tengo que arreglar, porque va a ser mi vivienda». Y me hice una lista de cosas a comprar para llevarlas. Mi abuelo me dio alguna más, entre ellas una caja de antídotos contra el veneno de arañas, víboras y mordedura de perro. Me vio desanimado y a la vez preocupado. Me animó diciéndome: — Es la hora de que te demuestres a ti mismo tu valía y que puedes conseguir todo lo que te propones. No pienses en demostrar nada a nadie sino a ti mismo, ahora tú respondes de ti, pero no lo olvides, si ves que es imposible y has puesto empeño, aquí está tu casa. — Gracias, abuelo. Se me ocurre otra cosa más, quizá necesite un permiso para hacer fuego y quemar toda aquella hierba podrida que está debajo del todo y es de años. Porque la de este año aún permanece en pie. Como pienso criar algunos animales para alimentarme, como conejos y quizá un día he de tener un caballo. De momento me serviría la hierba bien seleccionada, porque está alta, abuelo. — No lo dudes, hazlo. Y no quemes la hierba que te parece podrida. Haces un hoyo grande y la vas metiedo a capas y tierra encima. Allí puedes echar el estiércol del refugio mezclado con la hierba y cubierto con una capa ...