1. Memorias inolvidables (Cap. 24): Definitivamente me voy (2)


    Fecha: 29/01/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... de tierra. Eso es abono para las plantas.
    
    También quería despedirme de mi sauna preferida. No dije nada a Facundino, por si encontraba a alguien, sobre todo, no perdí la esperanza de encontrarme con aquel chico que me rondaba por la cabeza, y no quería dejarlo de lado, aunque Facundino se las apañaba bien.
    
    Entrar solo en el sauna, es suficiente para convertirte en el punto de mirada y de deseo para muchos o para todos, tal como los vas encontrando, remolones para entrar, entretenidos en el vestuario donde no ha lugar para la discreción, pues todo se ve, pero, además, sé que soy guapo, pero eso no es todo porque mi pelo lo disimula, ya que lo tengo alborotado y me cuelga casi por toda la cara. Pero la forma de mi cuerpo bastante delgada, antes por los ejercicios de gimnasio, últimamente un poco más por todas mi preocupaciones, me hacen alargado, junto con el cabello rojo que no es natural, sino que me lo tiño yo mismo con unos productos que mi abuela me compra. También me ayuda a teñírmelo mi abuela que sabe y me hace reflejos, zonas de rojo más intenso y zonas de rubio oro para contrastar. Esto fue invento de ella, pero me gustó. Me meto en la ducha y siempre hay quien mira, pero este día como si quisieran despedirse, estaban varios a no más de dos pasos viendo cómo me duchaba. Verlos a ellos y tocarme más mi polla para que se pusiera recta era la misma cosa. Les gustaba y me complacía de ver sus caras de deseo.
    
    Luego me fui directamente a la zona de los cuartos, ...
    ... no me puse la toalla y seguían mirando —es que soy un auténtico maricón exhibicionista muy empedernido, además de que me gusta serlo—. Subí el segundo piso y di media vuelta, había un hombre maduro que me llevó a la puerta de una habitación. Se apoyó contra el marco de la puerta, la sombra de la luz en el fondo de la habitación y las líneas medianamente musculosas de sus músculos ligeramente entrenados, resultaban agradables. Cuando pasé lentamente junto a él, miré a sus ojos de vez en cuando para adivinar si deseaba algo. También él miró hacia atrás muy directamente. Como estaba muy oscuro, entramos sin más en la habitación y el hombre cerró la puerta con la cerradura.
    
    Apenas entré en la habitación, el hombre maduro me dio un empellón contra la pared y me besó. Aunque no fumaba en ese momento, el leve olor a tabaco que quedaba en su boca me lo hizo sentir muy sexy, y lo que hice fue besarlo cada vez más ferozmente. El ritmo del hombre fue muy rápido. Después de un tiempo, me frotó el pezón con una mano y comenzó a masajear mi ano con la otra mano. Bueno, no dio en el blanco al principio por mis movimientos que se lo impedían y otros que había allí que lo molestaban, no podía yo relajarme, era difícil por completo. Cuando respiraba fuerte, no podía decir fácilmente que quería acostarme en la estrecha cama de la cabina. El hombre maduro sonrió y presionó su dedo un par de veces en el agujero de mi culo, y lo dejó dentro un rato, luego lentamente metió y sacó varios de sus ...
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