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Memorias inolvidables (Cap. 24): Definitivamente me voy (2)
Fecha: 29/01/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... dedos. Tan pronto como abandonó su maestría táctil, decidí pasar a la contra, me tragué su gran polla de carne dura cuando estaba inclinada hacia abajo e intenté levantarla bien erecta la que supuse que era alrededor de 24 cms. pero era de 25,4 cms., según me dijo luego. — Oh, sí... vas a explotar... aunque seas bueno follando y tardes más, —le dije. Al principio, me deslicé directamente sobre el glande con la boca llena de saliva, luego masajeé el surco de la corona con los labios, ocasionalmente usé la punta de la lengua para emprender suavemente el ojo del chipote y a la vez me dediqué a acariciar el sedoso y peludo escroto. — ¿Oh, genial…! o mueres o muero derramando mi esencia más pura, me das mucho placer, —dijo el hombre. Sin pensarlo, el hombre comenzó a balancear ligeramente su cintura y se me secó la boca, dado que continuamente se insertaba demasiado profundo como para provocarme náuseas y luego de varias veces forzando mi garganta, me sentía sediento, me recosté en la cama y le pedí su orina para aguar mi boca. — Eres un puto maricón que exiges todo, pues ahí va, echó toda su meada, larga y potente meada en mi boca, de vez en cuando me refrescaba los labios, aunque eso suponía echar afuera casi la mitad; de todas formas tragué un montón de deliciosa orina amarilla. Una vez acostado y refrescado, el hombre se apresuró a besar mi boca llena de su orina, e intercambiaba saliva suya con orina de mi boca y la saliva de otro que se levantó de en ...
... medio de la oscuridad y compartía mi boca llena de astringencia y aliviaba también la sequedad de mi boca a cambio de unas gotas de orina. Se pusieron los dos a besarse un momento, pero mi hombre maduro volvió al final de la cama, usando sus manos para apoyar mis caderas, como si hubiera una comprensión tácita, automáticamente levanté la pierna, solo puse el culo a disposición de la lengua del que había despertado. — ¡Ah, ah, ah... no…, —exclamaba yo mientras uno chupaba mi culo y el otro mis pezones. Yo estaba muy feliz cuando me lamían, sentía que mi culo se ablandaba de tanto comerlo, pues se pusieron al mismo tiempo los dos a lamer, chupar y presionar lengua. Tanto cuidado de mi culo me envanecía y acabé sintiendo vergüenza y temor por lo que venía detrás. Sin embargo, después de todo, no es realmente asqueroso, al menos que me lo hagan a mí. Sentía ya el deseo del otro, y sus acciones hacían que pidiera yo a gritos y gemidos la penetración. Después de un rato, el hombre maduro bajó mis caderas y me indicó que agarrara mis propios tobillos y mantuviera mi pista trasera abierta de par en par. Al momento, sentí como un palo de carne caliente pegarse a la puerta de mi cueva anal. — ¿Quieres dejar que Juanjo te penetre?, —dijo. Descubrí que estaba con el apetito a flor de piel. No tenía prisa por insertar, la lubricación que había hecho hacía que su enorme polla se fuera hacia arriba, hacia abajo por la raja y a los costados, menos meterla directamente, pero es ...