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Memorias inolvidables (Cap. 24): Definitivamente me voy (2)
Fecha: 29/01/2023, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... que el agujero no estaba abierto. Cada vez que el glande rascaba el culo, no podía evitar sentirme irritado. — Por fa, Juanjo, o como quiera que te llames, yo... quiero que entre pero no un palo sino una polla… … ... ¡Aaaah!,— acabé exclamando de dolor. Justo después de hablar yo, Juanjo simplemente se coló y siguió entrando a la fuerza. — ¡Cabrón, hijoputa, maricón de mierda…!, exclamé ininterrumpidamente adolorido. Este dolor era del todo insoportable. — ¡Oh! ¿Duele, nenita? Esperaré un momento… Lo siento, niña bonita,… Mi polla me ha guiado... Tu interior es tan cálido y cómodo…, —dijo el muy cabronazo. — Vale, pero disminuye la velocidad... no te muevas en un momento... deja que me acostumbre…, —le dije quejumbroso y amañando por las palabras que me había dicho, que me pusieron muy a su favor. Justo cuando me besaban al principio, cuando que entré en la habitación oscura, el sexo de Juanjo, o como se llame el cabrón este, lo sentía ya muy dominante, pero traté de detener sus movimientos, porque su cintura seguía balanceándose firme y constantemente adelante y atrás sin parar. Ahora, tras un largo tiempo de reposo —ni sé cuánto tiempo fue—, el aguijón caliente que tenía dentro de mi culo se atenuó hasta disminuir gradualmente. Entonces comenzó el constante bombeo, y todo el dolor anterior fue reemplazado por otra sensación de entumecimiento, próximo al placer. — Vale, vale, esto es otra cosa… oh, oh... qué rico... ah, genial … Desde el ...
... estrangulamiento del comienzo que sentí dolor en mis testículos, ahora mis huevos se convirtieron en alegres bailarines, adelante y atrás, y me hacían gritar y gemir de placer. Vi que Juanjo estaba mejorando cada vez más, y ya no le restringí deliberadamente nada, y comenzó a acelerar el bombeo. Me follaba que era un gusto. — Ah, ah, ah, ah... oeo... hum humm,… Ah, aha, ah, aha…, gemía yo y Juanjo iba dando berridos de cabra montés. De pronto el otro tío volvió a presentarse y comenzó a chuparme la polla. Yo ya estaba muy, pero que muy caliente y me estaba poniendo a cien. A medida que Juanjo me follaba cada vez más rápido, mi voz se hacía más lasciva, y cuando escuchaban mis olas guturales que sonaban a suspiros de «Aaaaaah» largos y subiendo de tono y bajando a tonos más graves, los otros hombres maduros que estaban follándose por allí comenzaron a ir al compás de mis gemidos, entonces aumentaba en mí el calor de la lujuria, contagiándome de la lujuria ajena. Aquello parecía el centro internacional de los gemidos sexuales acompasando las pollas de los que estaban penetrando a los que estábamos tumbados. Se sentía un enorme placer, saber que no eres el único pero sí el que hizo arrancar aquel festival de gemidos. Los dos estábamos sudando a goterones calientes y nuestros cuerpos se rozaban deslizándose de modo más resbaladizo. Sus grande huevos, mojados de sudor, iban chocando con mi coxis haciendo su genuino sonido de «shop, shop, shop, shop», deslizándose entre ...